El aeropuerto internacional de Gales que solo es un cartel

Un cartel de la carretera A44 lleva desde 2002 anunciando el aeropuerto de Llandegley, en Gales: terminales 1 y 3, dos millas y media y ni una pista…

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Un cartel de la carretera A44 lleva desde 2002 anunciando el aeropuerto de Llandegley, en Gales: terminales 1 y 3, dos millas y media y ni una pista…

Durante veinte años, quien conducía por la A44, en el centro de Gales, se topaba con un cartel blanco con la silueta de un avión: Llandegley International, terminales 1 y 3, a dos millas y media. Quien seguía las indicaciones llegaba a un prado. No había pista, ni terminal, ni mostrador de facturación. Nunca los hubo.

El cartel lo plantó en 2002 Nicholas Whitehead, periodista y antiguo director del semanario local Brecon & Radnor Express, tras una conversación entre amigos sobre lo divertido que sería alquilar una valla para anunciar algo que no existe. La broma cumple ya veinticuatro años y se ha convertido en un pequeño monumento comarcal.

¿Qué pone exactamente el cartel de Llandegley?

El diseño imita a la señalización oficial británica: fondo blanco, tipografía de carretera y el icono de un avión de pasajeros. Bajo el nombre, «Terminals 1 and 3 — 2½ m»: dos millas y media, unos cuatro kilómetros. Una versión fotografiada hacia 2021 añadía indicaciones para la cafetería del aeropuerto.

La gracia está en lo que falta: no hay Terminal 2. Nunca la ha habido, nadie la ha localizado y en las redes sociales del aeropuerto lleva años catalogada como alto secreto.

¿Cuánto cuesta mantener un aeropuerto imaginario?

Más de lo que parece: la valla estaba en terreno privado y tocaba pagar alquiler cada año. Whitehead calcula que la broma le costó unas 25.000 libras en dos décadas. En noviembre de 2022 anunció que lo dejaba, y no por cansancio: «Ahora que está consolidado, tiene sentido que el establishment se haga cargo», explicó al lanzar la recaudación, con la esperanza de que lo adoptase algún organismo oficial.

No era la primera amenaza. El cartel ya había desaparecido en noviembre de 2009 y las quejas del público lo devolvieron a su sitio al año siguiente.

El cartel del aeropuerto de Llandegley al borde de la carretera A44, entre setos y árboles, con la calzada a la derecha
El cartel junto a la A44, fotografiado en enero de 2014. Foto: chris whitehouse / Geograph (CC BY-SA 2.0).

¿Por qué el Parlamento galés se negó a hacerlo oficial?

En noviembre de 2022, los partidarios del cartel presentaron una petición formal al Senedd, el Parlamento de Gales, para que autorizara una señal permanente. Prometían pagarla ellos: en plena época de recortes, decía Whitehead, no iban a pedirle a nadie que la costeara. La petición fue rechazada: trataba sobre algo de lo que ni el Senedd ni el Gobierno galés son responsables.

La recaudación popular sí salió adelante. En mayo de 2023 se levantó un cartel nuevo al este del pueblo, en un terreno que sus dueños cedieron sin cobrar alquiler. Pidieron 1.300 libras, reunieron 2.000, y las 700 sobrantes acabaron donadas a la Wales Air Ambulance, la organización del helicóptero medicalizado galés, por aquello de la afinidad aeronáutica.

Y aunque el Parlamento le diera con la puerta en las narices, el reconocimiento oficial le había llegado antes por otra vía: el cartel está catalogado en Coflein, el registro nacional de monumentos de Gales, como señal de carretera del siglo XXI. Estar inventariado no lo protege de nada, pero ahí consta. Y el 12 de marzo de 2003 ya había llegado a la Cámara de los Comunes, mencionado por Roger Williams, entonces diputado por Brecon y Radnorshire.

Llandegley entra así en la liga del engaño inofensivo, junto a los carteles absurdos que sí son reales, el anfiteatro romano de hormigón que cobraba entrada y el reality que fingió mandar al espacio a tres concursantes.

Al aeropuerto de Llandegley le sigue faltando la pista. Todo lo demás ya lo tiene.

Vía Futility Closet, con datos de Nation.Cymru, la BBC, Coflein y el registro de peticiones del Senedd.