Fingerhakeln, el campeonato que se gana con un solo dedo

Unos 150 bávaros se sentaron el domingo a una mesa, engancharon el dedo corazón en una correa de cuero y tiraron hasta arrastrar al rival de lado…

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Unos 150 bávaros se sentaron el domingo a una mesa, engancharon el dedo corazón en una correa de cuero y tiraron hasta arrastrar al rival de lado…

Imagina un campeonato nacional que se resuelve en tres segundos y con un solo dedo. Sin balón, sin táctica y casi sin movimiento: dos hombres sentados frente a frente, una correa de cuero en mitad de la mesa y a tirar hasta que uno de los dos cruza al otro lado.

El domingo se celebró en Pflugdorf-Stadl, en el municipio bávaro de Vilgertshofen (Alta Baviera), la 65.ª edición del Campeonato de Alemania de Fingerhakeln, la lucha de dedos alpina. Unos 150 competidores se sentaron por parejas a una mesa, engancharon el dedo corazón en una correa de cuero y tiraron hasta arrastrar al rival al otro lado.

¿En qué consiste exactamente el Fingerhakeln?

Las reglas caben en un posavasos. Dos hombres frente a frente, una correa de cuero en el centro de la mesa y, a la voz del árbitro, un tirón. Gana quien logre que el centro de la correa cruce la línea marcada en su lado. Vale cualquier dedo salvo el pulgar, aunque casi todo el mundo tira con el corazón.

Los duelos duran de unos pocos segundos a poco menos de un minuto y se reparten en cuatro categorías de peso y varias de edad. Lo demás está reglamentado con una minuciosidad muy alemana: la mesa oficial mide 109 por 74 centímetros y se levanta 79 del suelo. Todo eso para tirar de un dedo.

¿Por qué hay alguien sentado detrás de cada competidor?

Porque esto no es un pulso de bar. Detrás de cada hakler se sienta un Auffänger, literalmente un «atrapador», y su único cometido es cazarlo si el rival suelta de golpe y el otro sale despedido hacia atrás. Los propios competidores hablan de tirones de hasta 200 kilos concentrados en una sola falange.

Un deporte en el que apenas se mueve un dedo y aun así hace falta alguien detrás para que no acabes en el suelo.

Las lesiones forman parte del paisaje: piel encallecida que se abre, dedos dislocados. El campeón de la categoría sénior de esta edición, Ferdinand Seitz, resumió a Euronews la sensación con una sola palabra: insoportable.

¿De dónde sale un deporte así?

Cuenta la tradición que el Fingerhakeln no nació como espectáculo, sino como juzgado. En las tabernas alpinas servía para zanjar disputas entre hombres de forma reglada y sin llegar a los puños: se tiraba, alguien perdía y el asunto quedaba cerrado. A esa escena se le suele atribuir el origen de la expresión alemana über den Tisch ziehen («arrastrar por encima de la mesa»), que hoy significa engañar a alguien en un trato, aunque la etimología está discutida.

Pintura de dos campesinos alpinos con sombrero de fieltro enganchando los dedos sobre la mesa de una taberna, junto a una jarra de cerveza
El Fingerhakeln en su versión de taberna, sin árbitros ni correa reglamentaria. Óleo de Georg Schildknecht, dominio público, vía Wikimedia Commons.

De aquella taberna queda algo más que la mesa: sigue siendo cosa de hombres y no por costumbre, sino por escrito, porque los estatutos de la federación bávara no admiten mujeres en competición.

Así que ciento cincuenta señores dedicaron el domingo a tirar del dedo de un desconocido delante de medio pueblo. Comparado con coronar al mejor imitador de gruñidos de cerdo o con el rey danés del mullet, hasta suena razonable. Eso sí, duele bastante más que el Mundial de limpiaventanas.

Vía UPI, Euronews y Hersfelder Zeitung (dpa). Reglas, medidas y figura del Auffänger en Wikipedia en alemán y paradisi.de; los 200 kilos de tirón, en erlebe.bayern.