Airbnb prohíbe obligar a los huéspedes a fregar y quitar sábanas

Desde el 20 de noviembre, los anfitriones de Airbnb no podrán exigir que friegues, quites las sábanas o bajes la basura al irte. Y no todos lo llevan bien…

0
0

Desde el 20 de noviembre, los anfitriones de Airbnb no podrán exigir que friegues, quites las sábanas o bajes la basura al irte. Y no todos lo llevan bien…

Has pagado la tarifa de limpieza, pero la lista de salida te pide quitar las sábanas, poner una lavadora, fregar los platos y bajar la basura. Ese ritual del último rato de vacaciones tiene fecha de caducidad.

Airbnb prohibirá a los anfitriones exigir a los huéspedes tareas de limpieza que requieran un esfuerzo o tiempo significativo, como quitar la ropa de cama, fregar y guardar los platos o sacar la basura fuera del alojamiento. La norma se aplica a todas las reservas hechas a partir del 20 de noviembre de 2026.

¿Qué ya no te pueden pedir al dejar un Airbnb?

Según la nueva política de normas de la casa de Airbnb, los anfitriones, por lo general, no pueden pedir tareas que «requieran un esfuerzo o tiempo significativo, o que normalmente haría un servicio de limpieza». Entre los ejemplos que citan la plataforma y la prensa están los clásicos de cualquier lista de salida:

  • Quitar las sábanas y poner la lavadora.
  • Fregar y guardar los platos.
  • Sacar la basura fuera de la propiedad.

Tampoco podrán multar ni cobrar de más a quien no cumpla una tarea de salida. Eso sí: la tarifa de limpieza sigue existiendo.

¿Qué tareas sí siguen permitidas?

No es barra libre. El anfitrión puede pedirte que dejes los platos usados en el fregadero, que juntes las toallas mojadas o que separes la basura y el reciclaje en los cubos de la casa. Y hay excepciones según el contexto: en zonas de sequía puede ser razonable limitar el tiempo de ducha y, en territorio de osos, pedir que la basura vaya a un contenedor a prueba de animales. Viendo lo que un oso es capaz de hacer con la miel de una biblioteca, la excepción se entiende.

Airbnb justifica el cambio diciendo que ha oído de su comunidad que las normas de la casa «pueden ser confusas, pesadas y difíciles de gestionar». El anfitrión que se las salte se arriesga a advertencias, a un aviso para los huéspedes en su propio anuncio y a perder visibilidad en las búsquedas.

¿Por qué hay anfitriones que están que trinan?

Porque, para algunos, fregar los platos o quitar las sábanas es simple cortesía, no un trabajo de limpieza profesional. Un anfitrión citado por TechCrunch y Futurism lo resumía así:

«A los huéspedes se les da total libertad para ser vagos mientras los anfitriones cargan con el riesgo».

Hay quien amenaza con dejar la plataforma y quien avisa de que subirá los precios para pagar a alguien que haga la limpieza completa. Otros, en cambio, entienden la medida: si el huésped ya paga por la limpieza, que encima la haga él tenía su gracia.

Para el viajero, la cosa es sencilla: desde noviembre, irse de un piso turístico se parecerá un poco más a irse de un hotel. Lo de encontrarte tu propia foto colgada en la pared ya es otro asunto. Y si te toca algo como el minipiso de Ourense con el váter en un armario, la limpieza tampoco daba para tanto.

Vía Airbnb (política de normas de la casa), TechCrunch, Time Out, ABC News (Australia), CBS News y Futurism.

Imagen de portada generada con IA.