
El aparcamiento del insomnio
Lo que parecía el inicio de una utopía tecnológica en San Francisco ha terminado convirtiéndose en un auténtico dolor de cabeza para los vecinos. Y es que la ansiada «rebelión de las máquinas» no ha llegado en forma de robots armados dispuestos a conquistar el mundo, sino como una enorme flota de taxis autónomos con unos graves problemas de convivencia nocturna y exceso de celo en la seguridad vial.
Hablamos de los famosos vehículos de Waymo (propiedad de Alphabet, la empresa matriz de Google). Recientemente, la compañía habilitó un gran aparcamiento al aire libre para que sus robotaxis descansen y hagan el cambio de turno durante la noche. ¿El problema fundamental? Parece que a estos coches inteligentes no les gusta nada el silencio y sufren de estrés al aparcar juntos.
Un bucle infinito de pitidos automáticos
El insólito comportamiento de los vehículos se ha vuelto completamente viral gracias a las quejas desesperadas (y, para qué engañarnos, bastante cómicas) de los residentes, quienes han documentado en redes sociales cómo es intentar pegar ojo al lado de este «campamento base» robótico. Aquí te detallamos paso a paso la coreografía del caos que ocurre cada madrugada:
- El regreso a casa: Alrededor de las 4:00 de la madrugada, decenas de taxis de Waymo regresan a la base tras finalizar su jornada transportando pasajeros por las empinadas calles de San Francisco.
- El protocolo de seguridad estricto: Como buenos coches autónomos precavidos, están programados en su código para usar el claxon si detectan que otro vehículo da marcha atrás demasiado cerca o invade ligeramente su espacio vital.
- El caos absoluto: Al juntarse tantísimos vehículos moviéndose en un espacio reducido e intentando aparcar a la vez, se detectan constantemente unos a otros. Uno pita, el otro responde pitando para quejarse, un tercero se suma a la fiesta por simpatía, y así comienza un bucle infinito de bocinazos fantasma sin que haya ni un solo humano al volante.
«Es como tener un rebaño de ovejas cibernéticas balando fuera de tu ventana toda la noche. Empiezan a las 4 a.m. y no paran de gritarse en lenguaje máquina», comentaba uno de los vecinos afectados en un vídeo que documentaba esta particular invasión sonora.
Una solución de software en camino
La cómica situación ha llegado a tal punto de exasperación que algunos vecinos han llegado a retransmitir en directo el «concierto» nocturno en plataformas de streaming para demostrar su sufrimiento. Imagínate estar profundamente dormido y despertarte por un monumental atasco en el aparcamiento de tu vecindario donde los conductores enfurecidos ni siquiera existen.
Ante la avalancha incesante de críticas, quejas formales y vídeos virales, Waymo ha tenido que salir al paso y pronunciarse de forma oficial. La compañía ha pedido disculpas por el peculiar comportamiento de su flota y ha prometido lanzar una actualización de software urgente para ajustar el nivel de «sensibilidad» de los sensores y cláxones. Su objetivo es evitar que un simple estacionamiento siga pareciendo el centro de Manhattan en plena hora punta.
De momento, los exhaustos vecinos de San Francisco tendrán que seguir usando gruesos tapones para los oídos hasta que estos aplicados, pero escandalosos robots, aprendan que, a las 4 de la mañana, la verdadera inteligencia artificial consiste en guardar el más absoluto silencio.
