Un oso negro es detenido en Vancouver y puesto en libertad sin cargos

Un oso negro es detenido en Vancouver y puesto en libertad sin cargos
Un gigantesco oso negro decidió dar un paseo de madrugada por las calles de Vancouver, obligando a la policía a intervenir. Tras ser acorralado y sedado como un escurridizo delincuente, el peludo sospechoso durmió la mona y fue liberado sin antecedentes penales.
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El trabajo policial nocturno suele estar lleno de sobresaltos, persecuciones a toda velocidad y sospechosos habituales, pero la policía de Vancouver se encontró recientemente con un caso que parecía sacado directamente de una película de comedia. Su último «delincuente» no intentaba robar un banco ni alterar el orden público de forma consciente, sino que simplemente buscaba un buen cubo de basura donde picar algo a altas horas de la madrugada.

Llamadas al 911 por un «sospechoso peludo»

Todo comenzó alrededor de la 1 de la madrugada de un martes, cuando la centralita de emergencias empezó a recibir una oleada de llamadas al 911 que dejaban a los operadores rascándose la cabeza. Los vecinos de East Vancouver estaban atónitos: un enorme oso negro se encontraba deambulando tranquilamente por los alrededores de Commercial Drive, muy cerca de Grandview Highway, como si estuviera buscando el mejor bar de la zona para tomar la última copa.

Los agentes del Departamento de Policía de Vancouver (VPD) no tardaron en llegar al lugar de los hechos, encender las luces rotativas y comenzar a seguir la pista de lo que ellos mismos bautizaron con mucho sentido del humor como el «gran y peludo sospechoso».

Oso negro en las calles de Vancouver

Una detención digna de un equipo táctico de élite

Lejos de asustarse por las sirenas, el animal continuó su apacible paseo nocturno acercándose peligrosamente a Hastings Street. Ante la magnitud de la situación y del propio infractor, tuvo que intervenir el mismísimo Equipo de Respuesta a Emergencias de la policía para lograr acorralar y contener al oso de forma segura, evitando que la situación pasara a mayores o que algún transeúnte trasnochador se llevara el susto de su vida.

Una vez asegurado el perímetro y con el animal rodeado, acudieron al rescate los expertos del Servicio de Oficiales de Conservación de la Columbia Británica. Ellos fueron los encargados de realizar la «detención» oficial utilizando un dardo tranquilizante para calmar los ánimos del salvaje visitante urbano.

El veredicto final: libertad y una buena siesta reparadora

A pesar de haber movilizado a decenas de efectivos y haber cortado el tráfico, la historia de este peculiar infractor tuvo un final sumamente pacífico y divertido. Tras ser sedado y esposado metafóricamente, el enorme animal fue introducido en un vehículo especial y trasladado de vuelta a la exuberante naturaleza de North Vancouver, muy lejos del bullicio de los semáforos y los coches.

«Nadie resultó herido, el oso durmió la mona y fue liberado sin cargos», declaró el Departamento de Policía de Vancouver en un brillante comunicado que rápidamente se ganó el aplauso y las risas de los internautas.

De esta forma, el historial delictivo de este oso negro permanece totalmente inmaculado. Eso sí, estamos bastante seguros de que la próxima vez se lo pensará dos veces antes de salir de fiesta por el asfalto de Vancouver saltándose el toque de queda.