A ver, seamos sinceros: cuando uno piensa en Detroit, lo último que le viene a la cabeza es un safari o, peor aún, un hábitat idóneo para reptiles tropicales. Pues bien, la fauna local se llevó un buen susto —y nosotros una buena anécdota— con la aparición estelar de un caimán de proporciones considerables en Belle Isle, Míchigan, el pasado 1 de octubre. Parece que el pobre animal, cariñosamente apodado ‘Chompers’, había decidido que el frío de los Grandes Lagos era el clima ideal para una escapadita de otoño, o eso pensaba su irresponsable dueño.
El personal de Detroit Animal Care and Control (DACC) fue el encargado de lidiar con esta situación insólita, confirmando lo que todos sospechaban: Chompers era una mascota. La historia es un clásico del abandono de animales exóticos: el dueño lo compró siendo pequeño y adorable, pero una vez que el bicho creció y dejó de caber en la bañera, lo mejor fue dejarlo a su suerte en un parque público, ignorando alegremente que un caimán no sobreviviría mucho tiempo a la intemperie en Míchigan, ni que poner en riesgo a la gente es un delito. La DACC enfatizó que abandonar animales es ilegal, punto, y más si tiene escamas y dientes afilados.
La misión de rescate fue un éxito. El equipo del DACC logró asegurar al reptil, que se mostró bastante más cooperativo de lo que uno esperaría de un depredador que acaba de ser expulsado de su casa. Por suerte, su periplo invernal ha sido cortísimo, evitando que Chompers se convirtiera en una estatua de hielo del parque de Detroit antes de la primera gran nevada.
Actualmente, Chompers ya ha salido de la gélida Míchigan. El caimán ha conseguido un billete de ida (y sin retorno a Detroit) hacia un destino mucho más acorde a su naturaleza tropical: un santuario especializado en Florida. Allí, podrá disfrutar del sol, la humedad y, presumiblemente, de otros caimanes que no intenten broncearse en el lago de una ciudad que, de media, ve más nieve que pantanos. Una historia con final feliz, que nos recuerda que tener un caimán de mascota es casi siempre una idea terrible, especialmente si vives muy al norte.




