
¿Te imaginas a un exministro de antigüedades de Egipto, de esos que han trasteado con momias y jeroglíficos toda su vida, soltando una perla como esta en horario de máxima audiencia? Pues agarraos, que la historia es de traca. El mismísimo Dr. Zahi Hawass, que fue ministro y es una figura súper respetada en el mundo de la arqueología egipcia, soltó hace poco una teoría de esas que te dejan con la boca abierta y las cejas por las nubes. ¿El tema? Ni más ni menos que los constructores de las pirámides.
En una entrevista para la cadena de televisión MBC Masr, el Dr. Hawass se descolgó afirmando con toda la seriedad del mundo que la icónica Pirámide Escalonada de Djoser fue obra de un tal Khufu, un personaje que, según él, era nada menos que un híbrido entre humano y alienígena. Sí, sí, has leído bien: ¡alienígena! Y la cosa no termina ahí, porque Khufu, al parecer, tenía una «cabeza grande» y sus superpoderes extraterrestres le permitían mover esas rocas gigantescas como si fueran de corchopán.
Lo más jugoso del asunto es que el Dr. Hawass, con todo su currículum y conocimiento, se hizo un lío con los datos históricos de los buenos. Para empezar, confundió la Pirámide Escalonada de Djoser (que es la más antigua de piedra y fue construida por el brillante Imhotep, visir del faraón Djoser, allá por el 2630 a.C.) con la Gran Pirámide de Guiza. Y, por si fuera poco, también lió a Imhotep con Khufu (o Keops), que fue el faraón para el que se construyó la Gran Pirámide, no su arquitecto. Vamos, que mezcló churras con merinas con una gracia que ya querrían muchos guionistas de comedia.
Mientras el exministro defendía con pasión su teoría de los híbridos espaciales, el presentador de televisión no parecía inmutarse, o quizás estaba tan alucinado como nosotros. Hawass incluso se atrevió a descartar otras teorías sobre la construcción piramidal, como la de los gigantes (¡demasiado mundano, supongo!), pero la idea de los alienígenas le sonaba de maravilla. Al fin y al cabo, ¿quiénes somos nosotros para dudar de la sangre intergaláctica de Khufu?
Esta anécdota demuestra que, a veces, la realidad supera con creces a la ficción, especialmente cuando viene de boca de una autoridad en la materia. Un auténtico «Not The Onion» de manual, que nos recuerda que hasta los más sabios pueden tener un día de inspiración… digamos, muy espacial. ¡Para que luego digan que la historia es aburrida!
