
¿Quién dijo que la suerte es caprichosa y no tiene método? Que se lo digan a David Lee, un vecino de Maryland (Estados Unidos) que ha logrado la hazaña de ganar a la lotería ¡dos veces! Y no hablamos de calderilla, sino de 50.000 dólares en cada ocasión, sumando la friolera de 100.000. Pero lo más jugoso de esta historia es que David no lo atribuye a la casualidad, sino a una «nueva estrategia» que, según él, funciona de maravilla.
La «estrategia» en cuestión es tan sencilla como efectiva: comprar varios boletos rasca y gana del mismo rollo. Sí, como lo oyes. La primera vez que este visionario puso a prueba su método fue con diez rascas del juego «Bonus Cash» de 5 dólares, comprados en la tienda Royal Farms de Perryville. Y ¡voilà! Uno de esos diez boletos le soltó un premio gordo de 50.000 dólares. «Se siente realmente bien», comentó David a los eufóricos funcionarios de la lotería en su momento. Normal, ¿no?
Pero la historia no termina ahí. Animado por el éxito y con el ego por las nubes (con razón), David decidió repetir la jugada. Volvió al ataque, esta vez con diez boletos del juego «Bingo X10», también de 5 dólares y, por supuesto, del mismo establecimiento. ¿Adivinas qué pasó? ¡Bingo! Otro premio de 50.000 dólares engrosó su cuenta bancaria. «Solo demuestra que la estrategia realmente funciona», sentenció con la autoridad que le da haber ganado 100.000 pavos con su sistema.
Mientras el resto de los mortales compran un rasca con la fe puesta en los astros o en el karma, David Lee ha puesto en evidencia que, quizás, hay algo de ciencia (o de estadística a su favor) en la compra estratégica. Aunque los responsables de la lotería de Maryland ofrecen una plétora de juegos de rasca y gana con premios que pueden llegar hasta los 5 millones de dólares, pocos pueden presumir de haber descifrado un patrón como David.
¿Y qué hará nuestro genio de los números con su flamante botín de cien mil dólares? Pues, sorprendentemente, nada de yates ni mansiones. Con la sensatez que parece acompañarle en sus jugadas, David planea usar el dinero para «pagar facturas». Una demostración de que incluso los grandes estrategas de la lotería tienen los pies en la tierra. Así que ya sabes, la próxima vez que pases por un estanco, quizás la clave no sea solo elegir el rasca, sino cuántos y de dónde vienen.
