
Si alguna vez soñaste con ser el protagonista de Pacific Rim o pilotar tu propio traje estilo Gundam para ir a comprar el pan, prepárate, porque el futuro acaba de llamar a tu puerta (probablemente derribándola). La empresa china de robótica Unitree ha dejado al mundo boquiabierto al presentar el GD01, el primer mecha pilotable listo para la producción en masa.
Un gigante mecánico en la vida real
Acostumbrados a ver a Unitree fabricando adorables perros robot o humanoides dando volteretas, nadie esperaba que de repente se sacaran de la manga un traje mecánico gigante diseñado para ser controlado por un piloto humano desde su interior. En un vídeo que ya ha reventado las redes sociales chinas, se puede ver al mismísimo CEO de la compañía, Wang Xingxing, subiéndose al asiento del conductor de esta mole, moviéndose con soltura e incluso destrozando muros de cartón yeso como si fueran de papel de fumar.

Los datos técnicos del juguetito
El GD01 no es ninguna maqueta de convención de cómics, es una auténtica bestia de la ingeniería con unas características alucinantes:
- Altura colosal: El bicho alcanza los impresionantes 2,7 metros de altura cuando está de pie.
- Peso pesado: Ronda los 500 kilogramos (con el humano dentro, claro).
- Transformación fluida: Es capaz de pasar de modo bípedo a modo cuadrúpedo con la simple pulsación de un botón. Todo muy al estilo Transformers.

El precio de sentirse en el año 3000
Ahora viene el jarro de agua fría para tu cartera. Unitree comercializa esta maravilla como el primer mecha listo para fabricarse en serie, pero su precio de salida es de unos mareantes 3,9 millones de yuanes (unos 650.000 dólares). Sí, de momento parece un capricho reservado para millonarios excéntricos o supervillanos en potencia. No obstante, representantes de la empresa han asegurado que ya están optimizando la producción para reducir los costes y hacerlo un pelín más asequible para el resto de los mortales.
«Aunque el GD01 aún no tiene fecha de lanzamiento oficial, ya ha despertado la locura (y algunas dudas) a nivel mundial.»
Y es que, a pesar de la tremenda euforia inicial, los más pragmáticos en internet ya han empezado a señalar los típicos problemillas del mundo real. ¿Cómo de difícil es subirse a ese trasto sin romperse la crisma? ¿Y qué hay de la autonomía de la batería? Imagina quedarte tirado en mitad de un paso de cebra metido en media tonelada de metal inerte. Dudas aparte, lo indiscutible es que la línea que separa la ciencia ficción de tu barrio es cada vez más fina.

