Hay días en los que la tecnología parece estar en nuestra contra, pero lo que le ocurrió a Vicki Sim en Queensland, Australia, escala a un nivel de pesadilla que ni el mejor servicio técnico podría solucionar. Todo comenzó con un rutinario mensaje de error por atasco de papel. Lo que Vicki esperaba era encontrar un folio arrugado, pero el destino le tenía preparada una sorpresa mucho más reptiliana.
Un cartucho de tinta con escamas
Al abrir la tapa de su impresora para liberar el supuesto papel atrapado, Vicki no vio celulosa, sino una serpiente marrón oriental (Pseudonaja textilis) perfectamente enroscada. Para los que no estén puestos en herpetología, hablamos de la segunda serpiente terrestre más venenosa del planeta. Aunque se trataba de un ejemplar joven, estos reptiles nacen ya con un arsenal tóxico capaz de causar estragos en un ser humano en tiempo récord.
Visitas inesperadas en plena temporada
Ante la visión de este pequeño pero letal intruso, se contactó con Stuart Gatt, del servicio profesional Sunshine Coast Snake Catchers. El experto, acostumbrado a situaciones de todo tipo, bromeó con que la serpiente simplemente estaba intentando aprender a imprimir sus propios documentos. Sin embargo, lanzó un aviso serio: con la subida de las temperaturas en Australia, estos animales buscan refugios frescos, oscuros y protegidos, y una impresora parece ser el escondite de lujo ideal.
Final feliz y sin picaduras
Afortunadamente, Vicki mantuvo la calma de una forma envidiable, algo fundamental cuando tienes a un asesino en potencia a pocos centímetros de tus dedos. El profesional pudo retirar a la pequeña okupa sin incidentes, devolviéndola a un entorno más natural y menos tecnológico. La noticia ha corrido como la pólvora en redes sociales, recordándonos que en Australia, hasta imprimir los billetes de un vuelo puede convertirse en un deporte de riesgo.




