Un tucán se va de vacaciones por los tejados de Las Vegas

Un tucán se va de vacaciones por los tejados de Las Vegas
Los vecinos de Silverado Ranch en Las Vegas han quedado boquiabiertos ante la presencia de un tucán en libertad. El ave, probablemente una mascota escapada, se dedica a saltar entre vallas y tejados, dejando en evidencia a los servicios de control animal que no logran capturarlo.
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Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, a menos que seas un tucán de colores vibrantes sobrevolando un barrio residencial. Los vecinos de la zona de Silverado Ranch se han frotado los ojos varias veces esta semana al descubrir que su nuevo vecino no es precisamente un turista con ganas de juerga, sino un ave tropical que parece haberse escapado de su hogar.

¿Un tucán en pleno desierto?

La escena parece sacada de una película surrealista. El tucán ha sido avistado posado tranquilamente en las vallas de madera y los tejados de las casas, observando el panorama mientras los residentes intentaban asimilar que eso que veían no era un espejismo provocado por el sol de Nevada. Las fotos y testimonios han empezado a correr como la pólvora, confirmando que el bicho está vivito, coleando y muy lejos de su hábitat natural.

Misión imposible para el control animal

Como era de esperar, los servicios de protección animal de Las Vegas acudieron a la llamada de auxilio de los vecinos. Sin embargo, atrapar a un animal que tiene la habilidad de volar cada vez que alguien se acerca no es tarea fácil. Los agentes de la Animal Foundation han admitido con cierta resignación que, de momento, el tucán les va ganando la partida. Al ser un ave capaz de desplazarse rápidamente por las alturas, los intentos de captura han resultado ser un fracaso absoluto ante la agilidad del escurridizo pájaro.

Se busca dueño con urgencia

Todo apunta a que este ejemplar es una mascota exótica que decidió que ya era hora de ver mundo. Dado que los tucanes no suelen nacer de forma espontánea entre los casinos y los cactus de Nevada, las autoridades están a la espera de que alguien reclame a su plumífero amigo. Mientras tanto, el tucán sigue disfrutando de su libertad provisional, dejando boquiabiertos a todos los que se cruzan con su imponente pico por el vecindario.