
Imaginen la escena en las oficinas del Departamento de Trabajo de Estados Unidos (DOL). La moral ya debe estar por los suelos con un nuevo plan de reducción de plantilla y bajas incentivadas. Pero entonces, llega la joya de la corona: el memorando explicativo. Y ahí, estampado en el documento que informa sobre el Programa de Pago de Incentivos por Separación Voluntaria (VSIP), aparece ni más ni menos que la frase: *“Arbeit macht frei”*.
Sí, amigos, el mismo lema que presidía las puertas de entrada de los campos de concentración nazis, como Auschwitz. Un eslogan cargado de ironía y horror, utilizado para convencer a empleados federales de que se presten a ser despedidos. Esto es lo que se conoce como una metedura de pata de proporciones históricas, digna de un guion de comedia negra o, mejor dicho, de un episodio de *The Office* con tintes dramáticos.
La controversia no tardó en explotar, como era de esperar. ¿Quién podría haber pensado que era una buena idea incluir un eslogan tan infame en material interno del gobierno? Pues parece que la oficina del Director Financiero del DOL, responsable de montar el folleto, fue la que tuvo el dudoso honor de este desliz cultural. No sabemos si fue pura ignorancia, incompetencia o un sentido del humor tremendamente oscuro y mal entendido, pero el resultado fue inmediato.
El Departamento de Trabajo, viéndose en el ojo del huracán mediático, tuvo que reaccionar con la velocidad del rayo. Emitieron una disculpa oficial —algo así como pedir perdón por encender una barbacoa dentro del Bundestag—, calificando la inclusión como una “referencia completamente inapropiada” y, por supuesto, “inadvertida”. De inmediato, se ordenó la retirada de todo el material distribuido. Aunque ya era tarde, la reliquia burocrática del peor gusto ya había hecho su recorrido. Moraleja: cuando uses Google Translate para slogans motivacionales en alemán, revisa el contexto histórico antes de firmar la impresión a miles de copias.
