
¡Atención, amantes de las historias de viajes y los animales con espíritu aventurero! Preparaos para conocer la peripecia de un mapache que, sin billete de avión ni pasaporte, se ha marcado una odisea que ni el mismísimo Willy Fog. La trama empieza en Gwennap, un rincón idílico de Cornualles, en el Reino Unido. Aquí, la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA, para los amigos) tuvo que intervenir para rescatar a un peludo inquilino muy particular que se había atascado en una chimenea.
Al principio, podría parecer una más de las curiosas llamadas que reciben, pero esta vez, la historia dio un giro inesperado. Tras sacar al animal sano y salvo, los inspectores de la RSPCA descubrieron que el mapache no era de la zona. De hecho, no era ni siquiera del país, ¡ni del continente si nos apuramos! Un microchip reveló su secreto: este pequeño «Bandit» (así lo bautizaron, y la verdad es que le viene al pelo) había sido implantado en Alemania en 2022.
¿Os hacéis una idea? ¡Estamos hablando de un viaje de aproximadamente 1.000 millas, o lo que es lo mismo, unos 1.600 kilómetros! La inspectora Claire Glenn, de la RSPCA, no pudo ocultar su asombro: «Es todo un misterio cómo terminó en Cornualles después de tanto tiempo, especialmente habiendo viajado una distancia tan grande». Y no es para menos. ¿Cómo llegó hasta allí? ¿A pata? ¿En polizón en un barco? ¿Quizás en un dirigible con forma de zanahoria gigante? Las teorías se disparan, pero la verdad es que la historia real de su viaje sigue siendo un enigma sin resolver.
Lo importante es que «Bandit» estaba en perfectas condiciones de salud, a pesar de su épica aventura y su momentáneo encierro en la chimenea. Ahora, tras el rescate y las averiguaciones, el mapache trotamundos ha sido trasladado a un centro especializado en Alemania. Allí recibirá el cuidado necesario antes de ser «rehabilitado y liberado», como apunta la RSPCA. Esperemos que, esta vez, decida quedarse un poco más cerca de casa, o al menos que la próxima vez se pille un mapa y un GPS antes de lanzarse a la aventura. ¡Desde luego, este mapache ha dejado el listón muy alto para los exploradores de cuatro patas!
