
El crimen más logísticamente confuso del año
La realidad siempre supera a la ficción, pero el caso de Dayton James Webber, un joven de 27 años de La Plata (Maryland), desafía absolutamente todas las leyes de la física y la logística criminal.
Vamos a repasar los hechos tal y como los relata la policía, porque de primeras parece el guion de una comedia de humor negro muy turbia:
- El conductor: Webber es un jugador profesional de cornhole (ese curioso juego estadounidense que consiste en lanzar saquitos de maíz a una tabla con agujeros) y, por increíble que parezca, es un amputado cuádruple (no tiene ni brazos ni piernas).
- El vehículo: Conducía un Tesla blanco del año 2022.
- El crimen: En medio de una fuerte discusión en el coche, Webber supuestamente sacó un arma y disparó en la cabeza a su copiloto, Bradrick Michael Wells, de 27 años.
«Oye, ¿me echáis una mano con el cadáver?»
Tras el letal disparo, Webber detuvo el vehículo y, demostrando una sangre fría pasmosa, pidió a los dos pasajeros que iban en los asientos traseros que le ayudaran a sacar el cuerpo de su amigo de la parte delantera. Como era de esperar, los testigos se negaron en rotundo, salieron corriendo del coche y avisaron a la policía.

Webber, sin inmutarse lo más mínimo, continuó su huida con el cadáver en el asiento del copiloto. Casi dos horas más tarde, un vecino de otra localidad a unos 15 kilómetros de distancia llamó a emergencias tras encontrarse un cuerpo sin vida tirado en el césped de su jardín. El escurridizo fugitivo, rastreado gracias al GPS de su teléfono móvil y de su flamante coche eléctrico, huyó hasta el estado de Virginia.
Un historial policial que no se queda atrás
Finalmente, las autoridades le dieron caza en un hospital de Charlottesville, donde estaba buscando tratamiento por un misterioso «problema médico». Pero ojo, que esta no es la primera vez que Webber acaba metido en apuros legales. Según los registros policiales:
Webber ya tenía antecedentes por conducir bajo los efectos del alcohol tras estrellarse contra un coche de policía y un edificio en el condado de St. Mary.
Actualmente se enfrenta a cargos de asesinato en primer y segundo grado. Una tragedia terrible que, irremediablemente, deja a todo el mundo con una pregunta que la policía aún no ha conseguido (o querido) aclarar: ¿Cómo demonios logró apretar el gatillo y conducir a la fuga sin extremidades?
