Casi 200 marinos de submarinos nucleares británicos cazados consumiendo drogas duras por aburrimiento

Casi 200 marinos de submarinos nucleares británicos cazados consumiendo drogas duras por aburrimiento
Casi 200 marineros de la Royal Navy británica, muchos destinados en submarinos nucleares, han dado positivo en cocaína, éxtasis y cannabis. Según un excomandante, el aburrimiento extremo bajo el mar podría ser la causa de esta peligrosa indiscreción que amenaza la seguridad de su armamento más letal.
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Imagina estar sumergido a cientos de metros de profundidad durante meses, compartiendo un espacio sumamente reducido y conviviendo día tras día con el arsenal más destructivo del planeta. ¿Qué harías para matar el tiempo? Algunos leerían, otros jugarían a las cartas, pero parece que una parte importante de la tripulación de los submarinos nucleares del Reino Unido decidió optar por un pasatiempo mucho más peligroso, ilegal y extravagante.

Según recientes informes obtenidos por The Telegraph, casi 200 marineros que prestaban servicio en la fuerza de submarinos nucleares británica han sido descubiertos consumiendo una amplísima variedad de drogas duras. Las cifras del Ministerio de Defensa del Reino Unido no dejan lugar a dudas: entre 2018 y 2024, un total de 175 miembros de la Royal Navy dieron positivo en estrictos controles antidrogas.

Submarino militar británico en el astillero

Un menú de sustancias a bordo

Lo que verdaderamente ha dejado a las altas esferas militares boquiabiertas no es solo la cantidad de marineros implicados, sino el variado cóctel de sustancias que circulaba por las estrechas literas y pasillos de estos imponentes titanes de acero. De los 175 que dieron positivo, 52 se encontraban sirviendo activamente en un submarino en el mismo momento de someterse al test.

El catálogo de sustancias prohibidas detectadas a bordo es digno de una fiesta underground y no de una instalación militar crítica:

  • Cocaína y Éxtasis: Para aquellos que, incomprensiblemente, buscaban una fiesta a gran profundidad y bajo una tremenda presión.
  • Cannabis: Presuntamente utilizado para relajar los ánimos tras las largas e interminables jornadas de patrulla bajo el agua.
  • Esteroides: Sustancias dopantes y totalmente prohibidas para mantener el físico a raya en un espacio donde apenas se puede caminar con holgura.
  • Benzodiacepinas: Fármacos de prescripción como el Xanax o el Valium, ideales para paliar la enorme ansiedad de estar encerrado en un tubo de metal gigante rodeado de misiles.

Misiles nucleares y el riesgo de chantajes internacionales

Este insólito escenario va mucho más allá de una simple infracción disciplinaria o anecdótica. Varios de estos positivos ocurrieron a bordo de la flota de cuatro submarinos de la clase Vanguard, ni más ni menos que las naves encargadas de transportar los temibles misiles nucleares Trident II. Estamos hablando del elemento de disuasión nuclear definitivo del Reino Unido, operado en parte por personal bajo los efectos de estupefacientes.

Buque de la Royal Navy con marineros

Philip Ingram, antiguo coronel de la inteligencia militar británica, advirtió públicamente sobre la extrema gravedad del asunto. Los marineros consumidores de drogas se convierten automáticamente en el eslabón débil y en objetivos fáciles para espías extranjeros.

«Existe un riesgo real de que los consumidores de drogas puedan ser chantajeados a cambio de revelar conocimientos clasificados y altamente sensibles sobre nuestro armamento e itinerarios», señaló el experto en inteligencia.

¿Puro aburrimiento a miles de leguas de viaje submarino?

Pero la gran pregunta es: ¿qué lleva a la élite militar a jugarse su prestigiosa carrera de esta absurda manera? Ryan Ramsey, excomandante de submarinos, aportó a The Telegraph una visión tan sincera como desoladora del día a día en el fondo del océano:

«No me sorprende la cifra, en realidad, pero es decepcionante. Probablemente sea sintomático de un cambio en la sociedad hacia las drogas y del puro aburrimiento al no estar en el mar en operaciones de combate reales».

Por su parte, el Ministerio de Defensa ha actuado con la contundencia que se espera ante un escándalo de esta magnitud. Un portavoz de la Marina confirmó que mantienen una inquebrantable política de tolerancia cero ante el uso indebido de drogas. La inmensa mayoría de los implicados han sido expulsados de la Armada de manera inmediata. A partir de ahora, todo el personal deberá someterse a una formación obligatoria cada dos años sobre el uso indebido de alcohol y sustancias prohibidas… aunque viendo las declaraciones, quizás la Armada también debería considerar añadir clases de pintura o papiroflexia para combatir ese peligroso aburrimiento que los empuja al abismo químico.