Un juez permite que avance la demanda contra Buffalo Wild Wings por vender alitas que no son alitas

Un juez permite que avance la demanda contra Buffalo Wild Wings por vender alitas que no son alitas
La justicia estadounidense ha dado luz verde a una demanda colectiva contra la cadena Buffalo Wild Wings. El motivo es el presunto engaño en sus alitas sin hueso, que según el demandante no son alitas reales, sino simples trozos de pechuga de pollo procesados y empanados.
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En un giro judicial digno de una comedia gastronómica, un juez federal ha decidido que la demanda contra la cadena Buffalo Wild Wings tiene fundamento suficiente para seguir adelante. El conflicto no es por el sabor de la salsa ni por el tiempo de espera, sino por una crisis de identidad aviar: las famosas boneless wings o alitas sin hueso podrían no ser lo que prometen en el menú.

El dilema del pollo que quería ser alita

Todo comenzó cuando un cliente, Aimen Halim, decidió que ya estaba bien de juegos de palabras publicitarios. Según la demanda presentada en Chicago, el nombre del producto es engañoso y fraudulento. El argumento es sencillo pero contundente: lo que la cadena vende como alitas sin hueso no es una alita a la que se le haya quitado el hueso, sino carne de pechuga de pollo cortada, empanada y frita. Básicamente, se trataría de nuggets de pollo con un nombre mucho más sofisticado para atraer al consumidor.

¿Publicidad creativa o estafa en el plato?

El juez encargado del caso ha rechazado la petición de la empresa de desestimar la demanda, señalando que es plausible que un consumidor razonable se sienta engañado al comprar algo etiquetado como alita y recibir una parte del pollo totalmente distinta. El demandante sostiene que, si hubiera sabido que estaba comiendo pechuga procesada, o bien no lo habría comprado o bien no habría pagado el precio premium que suelen tener estas supuestas alitas.

Mientras la cadena se defiende argumentando que el término es común en la industria y que nadie espera realmente una estructura ósea ausente en una alita deshuesada, la justicia tendrá que decidir si llamar alita a la pechuga es marketing brillante o una vulneración de las leyes de protección al consumidor. Por ahora, el proceso sigue su curso y podría sentar un precedente importante en cómo las cadenas de comida rápida nombran a sus productos estrella.