Un hombre se cambia el nombre a Literalmente Cualquier Otro para presentarse a la presidencia

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En Estados Unidos, cuando la gente está harta de las opciones políticas disponibles, lo habitual es quejarse en redes sociales o, como mucho, votar en blanco. Pero un ciudadano de Utah ha llevado el hartazgo a un nivel estratosférico, redefiniendo el concepto de ‘voto de protesta’. Harto de tener que elegir, una vez más, entre Joe Biden y Donald Trump, ha decidido que la mejor manera de demostrar su descontento no es votar, sino presentarse él mismo.

Y, para que el mensaje quedase más claro que el agua, ha cambiado legalmente su nombre a ‘Literally Anybody Else’, que se traduce directamente como ‘Literalmente Cualquier Otro’.

Este héroe moderno del ‘anti-establishment’, que antes era conocido como Dustin Ebey, tiene 35 años y una trayectoria admirable: es un veterano del ejército estadounidense y actualmente ejerce como profesor. Su motivación es, según él, representar el clamor popular por una alternativa real en la Casa Blanca.

Ahora, L.A.E. (sí, esas son sus iniciales legales) busca aparecer en las papeletas presidenciales de la nación. El proceso, como era de esperar, no es sencillo. Al haberse cambiado el nombre de forma tan literal, necesita convencer a los votantes para que escriban su nombre completo (‘Literally Anybody Else’) en las casillas de voto por escrito (write-in votes) en varios estados. Si consigue suficientes votos por esta vía, será reconocido oficialmente como candidato.

Según ha declarado L.A.E., su cruzada es simple: «No se trata de mí, se trata de que la gente se dé cuenta de que tiene el poder de votar por alguien mejor». El ciudadano medio de EE. UU. probablemente sueña con una alternativa viable, y este hombre ha decidido encarnar ese deseo de forma literal. Ahora solo queda ver si el nombre, tan directo y sincero, logra canalizar el voto de protesta o si la gente se lo toma como una broma. Lo que está claro es que la próxima vez que tenga que hacer una reserva o pedir cita, su nombre completo generará alguna que otra carcajada en el interlocutor.