Un golfista profesional echa a pisotones a un caimán de su golpe

Un golfista profesional echa a pisotones a un caimán de su golpe
El golfista del PGA Tour, Vince Whaley, se hizo viral tras un enfrentamiento épico con un caimán en el campo de Savannah, Georgia. Su bola aterrizó justo al lado del reptil, y en lugar de esperar, Whaley decidió espantarlo a base de pisotones y aspavientos, demostrando una valentía (o locura) admirable.
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El golf es un deporte de precisión, elegancia y, a menudo, una paciencia infinita. Pero para Vince Whaley, un valiente (o directamente imprudente) miembro del PGA Tour, la paciencia tiene límites, especialmente cuando un reptil prehistórico se interpone entre él y un buen golpe.

La escena tuvo lugar en los humedales de Savannah, Georgia, donde los caimanes son tan comunes como las bolas perdidas. Whaley se encontró en un aprieto de manual: su bola, perfectamente jugable, había decidido tomarse un descanso justo al lado de un caimán de tamaño considerable que, sinceramente, no parecía tener prisa por moverse.

La mayoría de los mortales, y probablemente la mayoría de los jugadores sensatos, llamarían a un experto en vida salvaje o simplemente tomarían una penalización por jugada imposible. Pero Whaley tenía una agenda apretada. Y aquí es donde la historia toma un giro digno de película de acción de bajo presupuesto.

En lugar de respetar la cadena trófica o simplemente esperar a que el ‘bicho’ se aburriera, Whaley adoptó la técnica infalible del ‘cazador de caimanes a pisotones’. Se acercó al borde de su zona de juego y comenzó a zapatear y a golpear el suelo con el palo de golf repetidamente, como si estuviera tratando de convocar a un espíritu del pantano o, más bien, de convencer al caimán de que se había metido en el barrio equivocado.

Hay que reconocer que el caimán, que probablemente estaba valorando si el golfista merecía el esfuerzo de cazarlo, acabó cediendo. Tras un par de sacudidas de cabeza, el reptil, visiblemente molesto por la falta de etiqueta de Whaley, se deslizó lentamente hacia el agua, permitiendo al profesional del green continuar su ronda.

Este tipo de incidentes, aunque surrealistas para el espectador europeo, son un gaje del oficio en los campos de golf del sudeste de Estados Unidos, especialmente en Florida y Georgia. Lo que diferencia a Whaley es la técnica utilizada. El hombre le echó más valor que sensatez. Sin duda, ha asegurado su plaza en el salón de la fama de las interrupciones más salvajes del PGA Tour. ¡A ver quién es el guapo que le dice a Vince que juegue lento!