Un genio británico ilumina su hogar con la fuerza de mil hamsters

Un genio británico ilumina su hogar con la fuerza de mil hamsters
En East Sussex, John Jones, un ingenioso ingeniero eléctrico jubilado, ha encontrado la solución definitiva a la factura de la luz: mil hamsters. Durante ocho años, estos incansables roedores han generado la energía necesaria para su casa y, según él, viven a cuerpo de rey. ¡Una excentricidad peluda con conciencia ecológica!
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En un rincón de East Sussex, Inglaterra, la vida de John Jones, un jubilado de 64 años, ha dado un giro inesperado… y peludo. Harto de las disparatadas facturas de electricidad y con el tiempo libre que le dio el paro como ingeniero eléctrico, John decidió tomar las riendas de su consumo energético de una forma que nadie se habría atrevido a imaginar. ¿La solución? Mil hamsters, ni más ni menos, transformados en su propia y peculiar central eléctrica doméstica.

Sí, han leído bien. Desde hace ocho años, este excéntrico y brillante ingeniero ha alimentado toda su casa con la incansable energía de una colonia de mil hamsters. Y no es una exageración, John afirma con orgullo que no ha vuelto a pagar un céntimo en electricidad desde que puso en marcha su «sistema de energía hidroeléctrica de hamsters». ¡Un ahorro que bien vale un buen puñado de semillas!

¿Cómo funciona esta maravilla roedora? John ha ideado un sistema ingenioso en un cobertizo especialmente diseñado para sus pequeños trabajadores. Cada uno de estos minúsculos atletas genera, supuestamente, alrededor de medio vatio de electricidad mientras corre a toda pastilla en una rueda gigante (o varias, la verdad es que mil hamsters necesitan espacio). Esta rueda, a su vez, está conectada a un generador que no solo alimenta su hogar, sino que incluso devuelve energía a la red eléctrica nacional, para luego recuperarla en su propia casa. Un circuito cerrado de lo más curioso.

Y que nadie piense que los hamsters están explotados, ¡ni mucho menos! John insiste en que sus pequeños empleados son «extremadamente felices». Viven a todo lujo, con una dieta orgánica a base de semillas y agua fresca cada hora. Además, para evitar el agotamiento, John se ha montado un sistema de «turnos rotatorios»: cada dos horas, un lote fresco de hamsters toma el relevo en las ruedas, mientras los anteriores disfrutan de un merecido descanso. «Les encanta», asegura John, «son animales muy activos y disfrutan corriendo».

Pero la cosa no acaba ahí. Con una visión de 360 grados, este ingeniero también ha encontrado una forma de reciclar los pequeños «desperdicios» de sus inquilinos. Las bolitas de hamster se transforman en compost de alta calidad para su jardín. ¡Nada se desaprovecha en la casa de John!

La inversión inicial, según él, fue de apenas mil libras esterlinas para adquirir a los hamsters y todo el equipo necesario. Una cifra que considera «la mejor inversión que ha hecho en su vida» si comparamos con lo que habría gastado en facturas. Con una sonrisa, John espera que su idea «se ponga de moda» y que pronto veamos barrios enteros alimentados por centrales eléctricas peludas. Quizá estemos ante el futuro de la energía sostenible… o, al menos, ante la anécdota más curiosa del año. ¡Quién diría que el secreto de la eficiencia energética estaría en los roedores!