Un cuchillo de carnicero se cuela en un avión sin que nadie se entere

Un cuchillo de carnicero se cuela en un avión sin que nadie se entere
La TSA investiga cómo un machete de carnicero "del tamaño de una mano" se coló en un vuelo de Spirit Airlines de Filadelfia a Puerto Rico. Fue hallado en el bolsillo del asiento de un avión ya aterrizado, desatando una investigación por "fallo de seguridad". Nadie resultó herido ni fue arrestado, pero la pregunta es: ¿cómo pasó los controles?
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Imagina esta escena: estás volando tranquilamente, pidiendo el típico refresco azucarado, y de repente, ¡zas!, al aterrizar, alguien se encuentra un cuchillo de carnicero en el bolsillo del asiento. Sí, como lo oyes. No es la trama de una película cutre de serie B, sino la realidad que vivió un vuelo de Spirit Airlines que cubría la ruta de Filadelfia a Aguadilla, Puerto Rico.

La Agencia de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (TSA), famosa por su meticulosidad (y a veces por requisar cosas tan inofensivas como un envase de yogur de más de 100 ml), está ahora rascándose la cabeza y, suponemos, revisando sus protocolos con lupa. ¿La razón? Un machete de carnicero, descrito como «del tamaño de una mano», consiguió pasar todos los controles de seguridad del Aeropuerto Internacional de Filadelfia. Y no solo eso, sino que hizo todo el viaje sin que nadie se diera cuenta. ¡Ol-é!

El hallazgo, digno de una comedia de enredos, ocurrió cuando el avión ya había aterrizado en Puerto Rico. Fue entonces cuando, revisando la cabina, se descubrió el peculiar objeto cortante bien guardadito en el bolsillo del asiento de la fila 14. Spirit Airlines, lógicamente, no tardó en informar a la TSA de esta «pequeña» brecha de seguridad.

Ahora, los responsables de seguridad federales están en plena investigación para desentrañar el misterio. Un agente de seguridad federal, que prefiere mantenerse en el anonimato (quizás para no ser el blanco de las bromas), ya ha calificado el incidente como un «fallo en la seguridad». Y la TSA, con su habitual tono solemne, ha emitido un comunicado asegurando que se toman el asunto «muy en serio» y que han lanzado una investigación para determinar los «hechos y circunstancias» del evento. Como era de esperar, han recordado que «no está permitido llevar armas peligrosas, como un cuchillo de carnicero, a bordo de una aeronave». ¡Qué perspicacia!

Por suerte, nadie resultó herido y no se realizó ningún arresto. La navaja fue retirada, y el avión, tras el susto, fue rápidamente autorizado para su siguiente vuelo. Pero la anécdota ya ha quedado para los anales de la historia aeroportuaria, recordándonos que, a veces, incluso los sistemas más blindados tienen sus pequeños (o grandes) agujeros. ¿Quién sabe qué más ha estado volando por ahí sin que lo sepamos?