
Si alguien merecía llevar una camiseta de ‘Superviviente Definitivo’, ese era Robert Biggs. Este hombre de Colorado se convirtió en una leyenda local no por ganar la lotería, sino por librar una batalla mano a garra contra un puma, ¡y salir victorioso! La historia parece sacada de una película de acción de serie B, pero es pura realidad: Robert se encontraba tranquilamente cuando un agresivo puma decidió que el perro de su amigo sería un buen aperitivo.
Lejos de acobardarse, Biggs se lanzó al rescate. Armado únicamente con un pequeño cuchillo o navaja, se enfrentó al depredador. No hablamos de darle un sustito, sino de una refriega violenta y desesperada que terminó con el puma huyendo y Robert ileso, con la adrenalina por las nubes y una historia para contar en las tabernas durante años. Había demostrado una valentía fuera de lo común y había superado un peligro mortal que la mayoría solo ve en documentales de naturaleza.
La naturaleza le había lanzado el peor desafío posible, y él lo había superado con la chulería de un gladiador. Biggs se había ganado el respeto de todos y, seguramente, creyó haber agotado su cupo de mala suerte.
Aquí es donde el destino, que a veces tiene un sentido del humor retorcido y profundamente cruel, decidió intervenir. Apenas un mes después de haberle enseñado al puma quién mandaba en las montañas y de haber sobrevivido a un encuentro violento que fácilmente podría haberle costado la vida, Robert encontró su final de la forma más banal y cruelmente irónica posible: en un accidente de tráfico. Sí, después de sobrevivir a garras, dientes y una muerte segura en plena naturaleza, un coche fue lo que acabó con la vida de este campeón. La moraleja parece ser que puedes ser el tipo más duro del planeta y ganarle la partida a la fauna salvaje, pero no hay armadura capaz de protegerte de los peligros cotidianos de una carretera. Un final agridulce que nos recuerda que, a veces, el mayor peligro no acecha en las profundidades del bosque, sino en el trayecto al supermercado.
