El miedo de la aviación a la chatarra espacial que cae del cielo

El miedo de la aviación a la chatarra espacial que cae del cielo
Un informe de seguridad aérea australiano ha puesto el foco en un peligro muy de ciencia ficción: la probabilidad de que la chatarra espacial impacte contra un avión. Aunque el riesgo es “extremadamente bajo”, la preocupación crece a medida que aumenta la basura orbital y los aviones vuelan a mayor altitud.
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Parece el guion de una película de serie B de los 90, pero es un asunto de seguridad aérea completamente serio. Todos tememos las turbulencias, el pasajero que decide levantarse cuando el cinturón está encendido o el menú de dudosa procedencia. Pero, ¿y si la mayor amenaza viniera directamente de órbita?

La Oficina Australiana de Seguridad del Transporte (ATSB) ha lanzado un informe que, aunque tranquilizador en sus conclusiones inmediatas, abre un debate fascinante y algo cómico: la posibilidad de que un trozo de satélite desechado o un cohete en desintegración decida que el fuselaje de un avión comercial es su destino final.

El estudio se realizó para evaluar lo que denominan el ‘riesgo de reentrada de escombros orbitales’. Y sí, estamos hablando de auténtica basura espacial, esa que se ha ido acumulando desde que empezamos a cacharrear fuera de la atmósfera. La buena noticia es que la inmensa mayoría de estos fragmentos tienen el buen gusto de desintegrarse completamente al entrar en contacto con la atmósfera terrestre (un proceso que, seamos sinceros, es bastante poético).

Sin embargo, la madre del cordero reside en los trozos más grandes. Estos residuos, que no terminan de quemarse, tienen el potencial de alcanzar altitudes de vuelo de los aviones civiles. Si uno de estos escombros impactara contra un aparato, las consecuencias serían, como mínimo, catastróficas. Y si hablamos de aviones que surcan los cielos a 12.000 metros de altitud, el riesgo, por muy remoto que sea, existe.

La ATSB subraya que el riesgo es “extremadamente bajo” hoy por hoy. Es decir, tienes más probabilidades de que te toque la lotería a que te caiga encima un trozo del cohete de Elon Musk. Pero han querido poner el foco en este problema porque la cantidad de chatarra espacial no para de crecer. Cuanto más material enviamos arriba, más posibilidades hay de que algo caiga de vuelta de forma descontrolada.

De momento, los expertos recomiendan a los controladores aéreos y a las aerolíneas que sigan las directrices internacionales, especialmente cuando se anuncian reentradas de objetos grandes. Así que, la próxima vez que te subas a un avión y mires por la ventanilla, no solo te preocupes por el carrito de bebidas, sino también por si algún pequeño recuerdo de una misión espacial soviética decide hacerte una visita inesperada. La vida, y los viajes aéreos, están llenos de emociones cósmicas inesperadas.