Sisi, el visionario: La televisión egipcia, culpable de bodorrios y divorcios express

Sisi, el visionario: La televisión egipcia, culpable de bodorrios y divorcios express
El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, cuando era ministro de Defensa, culpó a los dramas televisivos de las elevadas tasas de matrimonio y divorcio. Argumentó que estas series, al mostrar vidas y bodas de ensueño, creaban expectativas irreales, empujando a los jóvenes a casarse sin preparación y abocándolos al fracaso matrimonial.
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En un mundo donde los políticos suelen culpar a la economía, la oposición o incluso al cambio climático de los males de la sociedad, el entonces ministro de Defensa de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi (sí, el que ahora es presidente), nos sorprendió con una teoría… digamos, televisiva. ¡Agárrense, que vienen curvas!

Allá por el año de la pera (o para ser exactos, 2013), Sisi soltó la bomba en un simposio con líderes militares y religiosos: los dramas de la televisión egipcia eran los grandes culpables de las altísimas tasas de matrimonio y, ojo, de los alarmantes divorcios. ¿Cómo te quedas? Parece que en Egipto la tele no solo entretiene, ¡también destruye matrimonios!

Según Sisi, estas series se dedican a mostrar bodas que harían sonrojar a cualquier jeque, con fiestones dignos de Las mil y una noches y unos estilos de vida tan ‘fantásticos’ que hasta el Sultán se sentiría pobre. ¿El resultado? Los jóvenes egipcios, cegados por tanto lujo en pantalla, se lanzan a la piscina del matrimonio sin flotador ni preparación financiera. Claro, luego viene la resaca económica y ¡zas!, al juzgado de divorcios que van.

Sisi incluso puso nombre y apellido a la presunta «culpable»: una serie llamada «Hekayet Banat» (Historias de Chicas) que, según él, promovía «ideas antinaturales». ¡Pobres guionistas! ¿Quién diría que crear tramas emocionantes podría desestabilizar la sociedad? El militar argumentó que estas series no solo creaban expectativas irreales, sino que además fomentaban «valores negativos» al presentar los problemas sociales como algo «normal» que los jóvenes debían imitar. Vamos, que si en la tele ves a alguien divorciándose, tú también te divorcias, ¿no?

Y no es que el bueno de Sisi se lo sacara de la manga; Egipto, por aquel entonces, tenía una tasa de divorcios que rondaba el 40%, una cifra que, ciertamente, da qué pensar. Su preocupación por la cultura y la moral social no era nueva, ya que en otra ocasión había pedido una «revolución religiosa» para combatir el extremismo.

Así que ya sabes, la próxima vez que veas una serie con bodorrios de ensueño y vidas de película, piensa dos veces antes de culpar a la hipoteca o a la convivencia. ¡Puede que la verdadera culpable esté en tu televisor, conspirando contra tu estabilidad marital al más puro estilo egipcio!