
¡Atención, ciudadanos de Detroit! La justicia, o al menos su representación más robótica y carismática, ha llegado a la ciudad. Sí, hablamos de Robocop. Después de años de espera, dimes y diretes, y una campaña que nos demostró el poder de los fans, la estatua de nuestro policía cibernético favorito ya está en casa.
El 15 de noviembre de 2013, para ser exactos, la majestuosa figura de 3,35 metros de altura y unos impresionantes 1.360 kilos de puro metal fue vista llegando al Michigan Science Center. No es un souvenir cualquiera, es el sueño cumplido de miles de entusiastas que creyeron en este proyecto con una fe inquebrantable, digna de un guion de Hollywood.
¿Os acordáis de cómo empezó todo esto? Retrocedamos a 2011. Un tuitero con visión de futuro (o de cachondeo, según se mire) sugirió al entonces alcalde de Detroit, Dave Bing, la brillante idea de erigir una estatua de Robocop en la ciudad. La respuesta de Bing fue tan concisa como un disparo de la Auto-9: «No hay planes para levantar una estatua de Robocop. Gracias por la sugerencia.» Un ‘zasca’ en toda regla, vamos. Como si le dijeran a Batman que no hay presupuesto para el Batmóvil.
Pero, ¿quién dijo miedo? Los fans de Robocop no se rinden tan fácilmente. Esa negativa municipal fue como echar gasolina al fuego. En lugar de encogerse de hombros, la comunidad online se lanzó a la carga con una campaña de Kickstarter que batió récords. ¿El objetivo? Recaudar lo suficiente para que el sueño de metal se hiciera realidad. Y vaya si lo hicieron, superando los 67.000 dólares. ¡Ahí es nada! Demostrando que a veces, para que un proyecto vea la luz, solo hace falta una buena idea y muchos bolsillos solidarios.
La obra de arte, esculpida por el talentoso Fred Barton y fundida por Venus Bronze Works en Oregón, es una maravilla de la ingeniería y la pasión fan. Aunque la estatua llegó en 2013, la instalación definitiva en el exterior del Michigan Science Center se esperaba para 2014, una vez que las reformas del centro estuvieran listas. Así que, aunque ya ha hecho su aparición estelar, aún se tendría que esperar un poquito más para verle patrullar (de forma estática, claro) las calles simbólicas de Detroit.
Es una historia con moraleja: nunca subestimes el poder de los fans, ni la capacidad de un alcalde para inspirar una colecta masiva con una sola frase. ¡Robocop, bienvenido a casa!
