Productos malditos y diseños imposibles que alguien decidió poner a la venta

Productos malditos y diseños imposibles que alguien decidió poner a la venta
Una selección de los artículos más surrealistas detectados en estanterías de todo el mundo. Desde figuras de bebés con orejas de gato hasta comida con sabores que nadie pidió, esta colección de desastres comerciales demuestra que la realidad supera a la ficción en el pasillo de ofertas de cualquier supermercado.
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Hay días en los que uno sale a por el pan y termina encontrándose con objetos que parecen sacados de una dimensión paralela donde el buen gusto y la lógica fueron prohibidos por decreto ley. El recopilatorio que hoy nos ocupa no es apto para mentes sensibles ni para decoradores de interiores con un mínimo de amor propio. Estamos ante una galería de los horrores comerciales que alguien, en algún momento, pensó que sería una excelente idea fabricar y, lo que es peor, vender.

Decoración que te quitará el sueño

Empecemos por lo fuerte: la decoración de interiores. Entre los hallazgos más destacados tenemos una figura de un bebé con orejas de gato y una mirada que te atraviesa el alma. No sabemos si es un tributo a una mitología desconocida o simplemente un error en la cadena de montaje que decidieron camuflar. Pero no se queda ahí la cosa; también han aparecido versiones de Thomas la Locomotora que parecen haber pasado una larga temporada en el infierno antes de llegar a la estantería del bazar de la esquina.

Gastronomía para valientes o imprudentes

En el pasillo de la alimentación, la cosa se pone aún más turbia. ¿Alguna vez has sentido la necesidad de que tus labios sepan a Cheetos? Probablemente no, pero el bálsamo labial sabor Cheetos existe para recordarte que tus necesidades son irrelevantes frente al marketing. Si eso no te convence, quizás te interesen unos caramelos de menta con sabor a bacon, el producto perfecto para aquellos que quieren frescor pero también el aroma de una barbacoa un domingo por la mañana.

El diseño de producto llevado al extremo de lo absurdo

Para terminar, no podemos olvidar esos objetos cotidianos que han decidido que la funcionalidad es algo demasiado convencional. Desde perchas con formas anatómicas imposibles hasta zapatos que parecen diseñados por alguien que odia los pies humanos. Cada uno de estos productos es una prueba fehaciente de que el proceso de control de calidad, a veces, simplemente decide tomarse el día libre. Si te cruzas con uno de estos artículos malditos en tu próxima compra, mejor sigue caminando y no establezcas contacto visual con el producto.