
¡Atención, amantes del drama de supermercado… o de tienda de regalos picantona! Porque lo que os traemos hoy desde Nashville es una historia que bien podría ser el guion de una comedia negra. Imaginad la escena: un hombre, Brian A. Smith, de 47 primaveras, entra en un Spencer’s Gifts, esa tienda conocida por sus artículos de broma, regalos frikis y sí, también por su sección de juguetes para adultos. Hasta aquí, todo normal, ¿verdad?
La cosa se tuerce cuando nuestro protagonista, Brian, empieza a discutir con un empleado. ¿El motivo? Nada menos que su descontento con un juguete para adultos que había comprado en la tienda. Sí, habéis leído bien. No era un frigorífico averiado, ni una tele con píxeles muertos, ni la típica camiseta que destiñe. Era un artilugio de placer, y parece ser que no cumplía con sus expectativas. Hay quien se queja en la hoja de reclamaciones, quien lo devuelve por correo… y luego está Brian.
Según el informe policial, la discusión subió de tono hasta un punto épico (y peligroso). Brian, ni corto ni perezoso, decidió que la mejor manera de resolver su problema con el servicio de atención al cliente era sacar una pistola de su cintura. Ni un dosier de pruebas, ni un abogado, ni un tweet furioso. ¡Una pistola! Y, por si la amenaza no quedaba clara, soltó un contundente: “Te volaré los sesos”. Un verdadero ‘gentleman’ de la negociación, vamos.
Tras tan delicada conversación, Brian decidió que su presencia ya no era necesaria en el Opry Mills mall y se dio a la fuga en un flamante Chrysler 300 negro. Pero claro, la suerte no siempre acompaña a los que resuelven los problemas a golpe de plomo. El empleado, con más sangre fría que una sangría en verano, consiguió apuntar la matrícula del coche. Y ahí es donde entra la policía de Nashville.
Gracias a ese dato crucial, las autoridades no tardaron en identificar a Brian A. Smith. Pocas horas después de este peculiar incidente de ‘juguetes y amenazas’, fue localizado y detenido en una residencia en Whites Creek Pike. Y, como si la historia no tuviera ya suficiente picante, durante el arresto le encontraron algo más que malos modales: metanfetamina. Así que, además de por agresión agravada (por la pistolita y la amenaza de ‘volar sesos’), nuestro amigo también ha sido acusado de posesión de drogas. Un combo que, sin duda, le dejará una experiencia de compra de ‘juguetes’ para el recuerdo.
