Momentos Laborales Tan Absurdos que Provocaron Dimisiones Inmediatas

Momentos Laborales Tan Absurdos que Provocaron Dimisiones Inmediatas
Descubre las historias laborales más surrealistas y disparatadas. Desde jefes que obligaban a lavar material médico con lavavajillas hasta dueños apuntando con escopetas, estas anécdotas superan cualquier ficción y te harán apreciar un poco más tu actual puesto de trabajo.
0
0

Cuando el trabajo se convierte en una película de terror

Todos hemos tenido un día de furia en la oficina en el que hemos soñado con decir «hasta aquí hemos llegado». Sin embargo, hay límites que rozan lo ilegal, lo antihigiénico o, directamente, el secuestro emocional. Gracias a la magia de internet, hemos recopilado las anécdotas laborales más extravagantes que acabaron con una dimisión instantánea.

  1. El terror de los pececillos: «Tenía una supervisora muy inestable que disfrutaba humillando al personal. Como no tenía ni idea de cómo cuidar la pecera de su despacho, cada vez que un pez pasaba a mejor vida, lo dejaba sobre el teclado de su secretaria. ¡Un detallazo! Al final, todos perdimos la paciencia y conseguimos que la echaran».
  2. Material médico… ¿al lavavajillas?: «Trabajé en la consulta de un ginecólogo. Me pidieron que lavara los espéculos con jabón de fregar los platos. ¡Cero desinfectante! Además, el médico se ponía a gritarme por el pasillo mientras yo estaba atendiendo a otras pacientes. Aguanté tres días y denuncié la clínica al Estado.»

    Ginecología
  3. A punta de escopeta en el congelador: «Una camarera me pidió que sacara algo del congelador y me quedé encerrado un par de horas. ¿La reacción del dueño al verme salir? Sacar una escopeta y acusarme de ‘robarle tiempo’ por esconderme allí dentro».
  4. Promesas de pago en el aire: «El CEO de una pequeña empresa financiera me llamó en noviembre para decirme que había problemas de fondos. Me dijo: ‘Tranquilo, en el primer trimestre del año que viene tendremos dinero. Solo que no sabemos si podremos pagarte hasta entonces’. Dimití al día siguiente.»
  5. El recolector de condones y ardillas: «Trabajaba en una firma de gestión patrimonial donde yo era, a la vez, informático, recursos humanos, marketing… y el encargado de recoger preservativos usados y ardillas muertas en el aparcamiento. La gente usaba el parking de motel y el exterminador hacía estragos con la fauna. Todo esto cobrando una miseria y chupándome hora y media de viaje.»
  6. El lavaplatos abandonado: «Fui a una entrevista para fregar platos y me pusieron a trabajar al instante. Se pasaron toda la noche quejándose de mi lentitud. Al cierre, todos desaparecieron menos un cocinero que me dijo que la limpieza me tocaba a mí. Me largué. Al día siguiente me llamaron gritando que, si no volvía, no cobraría. Les dije que se quedaran con el dinero.»

    Fregar platos
  7. Calor infernal: «Entré a trabajar y el termostato marcaba más de 47 grados Celsius. Los extractores estaban rotos. El dueño se negó a cerrar el local. Le dije adiós muy buenas y llamé a los bomberos.»
  8. Aplastada por la burocracia: «En mis primeros días como encargada del archivo, abrí el cajón superior de un mueble sin saber que debía abrir también el de abajo para hacer contrapeso. Todo el archivador se me cayó encima. Tuvieron que venir tres tíos a sacarme de ahí. Recogí el desastre y dimití por pura vergüenza.»

    Archivador abierto
  9. Vendedor de filetes a domicilio: «Fui trajeado a una entrevista para un ‘trabajo de almacén’. Me metieron en una furgoneta de comida y me pusieron a ir puerta por puerta intentando vender chuletones. A las horas, les dije que o me llevaban a casa o llamaba a la policía por secuestro.»
  10. El club de la lucha en la cafetería: «En mi turno de prueba en una cafetería, a la primera hora, dos de los empleados se liaron a puñetazos en medio del local. Acabé siendo interrogado por la policía sin saber siquiera cómo se llamaban mis compañeros.»

    Coche de policía
  11. Actuación digna de un Oscar: «Mi jefe me pidió que actuara como un cliente normal para espiar a los empleados. Un compañero me reconoció y me preguntó si no debería estar trabajando. Mi jefe me susurró: ‘No salgas del personaje’. Le hice caso: me fui por la puerta grande y no volví.»
  12. Guardería en modo supervivencia: «Me contrataron en una guardería de 24 horas. Al segundo día me dejaron a cargo de bebés que no conocía, con inyecciones para alergias sin identificar y entregando niños a gente que simplemente tocaba a la puerta. Al tercer día dejé las llaves y hui.»
  13. La ciencia de los datos inventados: «Me mudé a Alemania para un postdoctorado. Como mis resultados no cuadraban con los artículos de mi jefe, este me pidió que ‘me inventara números’. Resultó que la universidad encubría toda una carrera de fraudes científicos.»
  14. Pesadilla en la cocina (literal): «Carne cruda en la encimera durante horas, comida con moho… En mi segundo día me ofrecieron ser gerente y dije que ni loco. Una familia intentó pegarme por culpa del mal servicio de otro compañero. Un lugar salvaje.»
  15. Cirugía bajo los efectos del alcohol: «Trabajaba como auxiliar de veterinaria y veía venir los problemas con la bebida de la doctora. Un día hizo una esterilización a un gato estando prácticamente borracha. Dimití a la semana. Poco después fue arrestada conduciendo quintuplicando la tasa de alcohol.»

    Veterinaria con gatito
  16. El colegio salvaje: «Una alumna de primaria intentó apuñalarme con unas tijeras. Me encerré fuera del aula aguantando la puerta. El director pasó, vio a la niña a través del cristal y dijo: ‘Sí, es un poco salvaje’. Se fue caminando y yo no volví nunca más.»
  17. Aquí no hay quien cuadre los números: «Trabajaba en una ONG. La directiva convocó una reunión para discutir si eliminaban el departamento de contabilidad porque los números no les gustaban y querían ‘inventarse los suyos’. Me fui echando leches.»

«Estos relatos confirman que muchas veces la realidad laboral supera con creces cualquier guion de Hollywood. Si creías que tu jefe era el peor, piénsalo dos veces.»