Beben refrigerante de un coche aparcado en la montaña, se marean y despiertan en plena ciudad. En la bahía han salido dos esta semana…
Unos vecinos del Mission District de San Francisco llamaron a los servicios de animales porque había un bicho enorme comiéndose unas flores. No era una rata gigante ni un castor perdido: era una marmota de vientre amarillo, un roedor de montaña del tamaño de un gato que no pinta absolutamente nada a nivel del mar.
La marmota de vientre amarillo (Marmota flaviventris) vive en la alta Sierra Nevada californiana, en zonas como el Parque Nacional de Yosemite o el lago Tahoe. Apareció en el cruce de la calle 16 con Albion, y los rescatadores sospechan que llegó hasta allí de polizona, metida en los bajos de un coche. Y no ha sido la única: poco después apareció otra en una obra de Antioch, en el este de la bahía.
¿Por qué una marmota se mete debajo de un coche?
Aquí está la parte que nadie se espera. A las marmotas les falta un electrolito y lo buscan donde pueden: en los coches aparcados en la montaña. Mordisquean cables, manguitos del radiador y latiguillos de freno, y beben el líquido refrigerante, que les atrae porque sabe dulce y salado.
«Tienen un electrolito que les falta y que creen que van a satisfacer con este líquido refrigerante, pero no es así. Solo consigue ponerlos enfermos»
Lila Travis, fundadora y directora de Yggdrasil Urban Wildlife Rescue
El animal se pone malo, se queda traspuesto y, mientras tanto, el dueño del coche arranca y se va. La marmota despierta horas después en un sitio que no reconoce: asfalto, cuestas y casas de colores.
¿Cuánto se puede alejar una marmota dormida?
Cientos de kilómetros, si el coche tira. Es el mismo mecanismo que ya ha llevado a un búho de viaje incrustado en el frontal de un coche, o que convirtió un motor en la guardería de tres nutrias. Lo llamativo del caso de San Francisco es que han sido dos marmotas casi seguidas: el centro de rescate mira hacia el regreso del festival Burning Man y de la zona de Tahoe, y los servicios de animales de Antioch apuntaron al puente del Día del Trabajo estadounidense.

¿Qué pasa ahora con las dos marmotas?
Las dos se recuperan en Yggdrasil Urban Wildlife Rescue, un centro de fauna urbana del barrio de Potrero Hill. El equipo ha lanzado un llamamiento en redes: si volviste de la montaña por esas fechas y aparcaste cerca de la calle Albion, échale un vistazo a los bajos del coche. No es curiosidad: con la de San Francisco la idea es devolverla a su lugar de origen y a su familia, no soltarla en el primer monte que pillen.
Si no consiguen averiguarlo, pedirán el traslado a un centro de fauna de la zona de Tahoe para buscarle un hábitat adecuado. Mientras tanto, las dos siguen en el lado bueno de las historias de animales y coches, esperando respuesta a la pregunta que resume el caso mejor que nadie: queremos llevarla a casa, pero ¿dónde está su casa?




