
El mundo de la tinta es un lugar maravilloso donde la creatividad no debería tener límites. Sin embargo, parece que cuando nos da por una moda, todos terminamos pidiendo exactamente lo mismo. Un reciente y jugoso hilo de Reddit preguntó directamente a los profesionales de la aguja: «Tatuadores, ¿qué piezas estáis hartos de hacer?». Las respuestas, como era de esperar, no tienen desperdicio.

Los grandes clásicos del arrepentimiento (y del tedio)
Si estabas pensando en hacerte un tatuaje «súper original» y con «mucho significado», quizás deberías echarle un vistazo a esta lista antes de pedir cita. Los tatuadores han hablado y han dejado claro qué es lo que les hace resoplar cuando cruzas la puerta de su estudio.
- Relojes de bolsillo, rosas y el símbolo del infinito: Es la santísima trinidad del tatuaje comercial. Según confiesan varios recepcionistas y artistas, la cantidad de personas que piden un reloj de bolsillo rodeado de rosas es alarmante. Y ni hablemos del símbolo del infinito, a veces conocido cariñosamente en los estudios como «el 8 aplastado de lado que tienen todas mis amigas».
- Leones con coronas: Un clásico entre los chicos que quieren sentirse como auténticos reyes. Un encargado de tienda contaba:
«Mi jefe estaba tan quemado de hacer grandes felinos con coronas que, en un solo mes, hizo cinco leones y una pantera realista. Tuve que empezar a rechazarlos educadamente diciendo que el artista no estaba interesado en hacer más felinos ese mes.»
- Mangas náuticas: Si eres de una zona costera o una isla, prepárate para ver anclas, brújulas y mapas por todas partes. Uno de los usuarios afirmaba que es verdaderamente brutal intentar hacer un diseño único cuando una de cada cinco personas lleva uno.

- Coordenadas y párrafos en latín: Las coordenadas del pueblo natal o un testamento en latín tatuado en las costillas también agotan su paciencia. Un tatuador confesó a su amigo que si tenía que hacer un solo párrafo más en latín, iba a colapsar (irónicamente, se lo estaba tatuando a su novia mientras se quejaba).

Las peticiones imposibles y lo francamente hortera
Pero el problema no es solo la repetición extrema, sino también las ideas locas que los clientes quieren encajar en apenas unos centímetros cuadrados de piel.
- El exceso de conceptos: Imagina querer un personaje de El Señor de los Anillos sosteniendo una espada láser mientras lucha contra un dementor montado en un velociraptor, todo rodeado por un lazo rosa contra el cáncer… ¡y pedir que sea diminuto! Los profesionales odian cuando se juntan demasiadas ideas inconexas en un tamaño que no permite ningún tipo de detalle digno.
- Las famosas ‘M’ en las posaderas: Un clásico de las bromas de mal gusto. Un tatuador se negó en rotundo a seguir tatuando una ‘M’ en cada nalga para que, al agacharse, se lea la palabra MOM (mamá). El chiste ya ha caducado.
- Nombres de parejas: El pan de cada día de los cover-ups. Se tatúan el nombre hoy presumiendo de amor eterno y, en apenas un par de semanas, vuelven pidiendo un arreglo de urgencia porque han roto.
Menciones de (des)honor
La lista de los diseños más odiados es extensa. Aquí van algunas menciones especiales que sacan de quicio a los expertos de la tinta:
- El clásico lema Carpe Diem o las letras chinas que supuestamente significan «agua» o «esperanza».
- Líneas de electrocardiograma que terminan en un corazón.
- Calaveras por doquier, especialmente esa en la parte superior de la mano que simula una mandíbula esquelética al ponerla sobre la cara.
- Logotipos de marcas (¿en serio, a quién se le ocurre?).
- Y por último, pero no menos importante, un ruego desesperado de un profesional:
«Si nunca tengo que hacer otro maldito pulpo, lloraré lágrimas de alegría.»

Así que ya lo sabes, la próxima vez que visites a tu estudio de confianza, intenta aportar una idea un poco más fresca. Como bien dijo un artista frustrado ante tanto diseño repetido: «Sé el tipo de persona que se tatúa un mago cíborg o algo así.»
