
Sabemos que el buen gusto es completamente subjetivo, pero cuando cruzas la puerta de ciertas casas, los ojos piden auxilio a gritos.
Recientemente, el agente inmobiliario Eric Goldie decidió abrir la caja de Pandora preguntando a sus seguidores en TikTok: «¿Qué detalle de decoración te hace pensar inmediatamente que esa casa es hortera?». Las respuestas no se hicieron esperar y, para sorpresa de nadie, hay un consenso casi universal sobre qué cosas deberían ser ilegales en el mundo del interiorismo.
Coge papel y boli para tachar estas atrocidades de tu lista de futuras compras. Estas son las respuestas en las que internet se ha puesto de acuerdo:
-
1. Los muebles de espejos
¿A quién no le gusta limpiar huellas de dedos cada cinco minutos? Estos muebles prometen dar un toque de glamour a la sala de estar, pero en realidad solo te recuerdan constantemente lo sucio que está todo a tu alrededor.
-
2. Frases motivacionales por toda la pared
Cualquier cosa que empiece por «En esta casa…» o textos de vinilo como «Vive, Ríe, Ama». Está bien ser una persona positiva, pero no hace falta que las paredes de tu hogar te den órdenes sobre cómo debes gestionar tus emociones o te recuerden que tienes que reír.
-
3. Decoración de temática playera… en una ciudad sin costa
A todos nos gusta el mar, pero poner anclas, estrellas de mar de plástico y un cartel que dice «Cuidado con el tiburón» cuando la playa más cercana está a tres horas de peajes en coche, queda un poco forzado.
-
4. Sofás y camas plagados de tachuelas
Parece que tu sofá se ha ido de compras a una tienda de ropa heavy metal a principios de los 2000. Son fríos en invierno, te clavas los bordes cuando te tumbas de lado y definitivamente gritan «hortera» desde la entrada.
-
5. Carteles que anuncian en qué habitación estás
Letreros gigantes de madera que dicen «COCINA» o «BAÑO: ¡Lávate las manos!». Gracias por la aclaración, Karen, estaba a punto de intentar freír unas croquetas dentro de la bañera.
-
6. Un cementerio de cabezas disecadas
Entrar en un salón y sentir que toda la fauna del bosque te está juzgando desde la pared en completo silencio no es precisamente lo que llamamos acogedor. Dejemos a Bambi tranquilo en el bosque.
-
7. Sofás con posavasos integrados
A menos que tu salón sea la sala VIP de un cine comercial o vayas conduciendo una miniván, no necesitas que el reposabrazos de tu sofá de cuero tenga dos agujeros para tu refresco gigante. Es la cumbre de la pereza decorativa.
-
8. Logos de marcas de lujo en objetos surrealistas
«Cualquier cosa con el logo de una marca de lujo gigante. Chanel no hace fundas para la tapa del váter, cariño.»
Intentar aparentar riqueza poniendo el logo de Louis Vuitton o Gucci en la escobilla del baño o en las toallas de mano tiene, irónicamente, el efecto diametralmente opuesto.
-
9. La palabra «Familia» esculpida por todas partes
Ese fetiche por poner la palabra «Family» en bloques de madera, cojines o cuadros en cada rincón de la casa. En serio, ¿quién más va a vivir ahí dentro? Ya sabemos que no es una sucursal del banco ni una oficina de correos.
-
10. El tenedor y la cuchara gigantes de madera
Un clásico indiscutible de las cocinas de las abuelas que, por algún misterio insondable, ha logrado sobrevivir hasta nuestros días. A menos que tengas planeado servir una ensalada para un gigante enfurecido, deberías darles un respiro y quitarlos de la pared.
-
11. El asalto químico de los ambientadores enchufables
No es estrictamente una decoración visual, pero ser noqueado brutalmente por un olor a «manzana y canela» hiperconcentrada nada más entrar por la puerta principal arruinará de inmediato cualquier esfuerzo estético que hayas intentado hacer en el resto de la casa.
-
12. Banderas enmarcadas en el comedor
Tener la bandera de tu país colgada en el comedor como si fuera una obra de arte contemporánea comprada en el Louvre es, cuanto menos, estéticamente cuestionable. Si además son banderas políticas o controvertidas, ve preparándote para unas cenas familiares muy tensas.
Y para rematar la lista, un usuario de la plataforma dejó una reflexión final muy sabia y que da para pensar: «Con los alquileres y las hipotecas tan caras, ni siquiera me siento con el derecho de opinar sobre esto. Si tienes una casa propia, estás haciendo un buen trabajo. Un hogar ya es un auténtico lujo hoy en día».
