
¡Noticia de última hora (bueno, de futuro) que hará que más de uno se atragante con el café de la mañana! Los rumores, o mejor dicho, las predicciones con una dosis gigantesca de sátira, apuntan a que el inigualable Kendrick Lamar se ha posicionado como el rey indiscutible de las nominaciones para los Premios Grammy de 2026. Ni más ni menos que once candidaturas, ¡ahí es nada! Un verdadero hito que abarca las categorías más jugosas: Álbum del Año, Grabación del Año, Canción del Año y, por supuesto, Mejor Álbum de Rap.
Parecía que por fin la Academia de Grabación iba a rendir pleitesía al arte mayúsculo y a la innovación, al genio que se esconde detrás de cada rima y melodía de Lamar. Pero agárrense los machos, que aquí viene la guinda del pastel (y no es de chocolate precisamente). Según ‘fuentes cercanas a la Academia de Grabación’ e ‘influyentes analistas de la industria’, el codiciado premio a Álbum del Año ya tiene un destinatario casi asegurado. Y no, no es el maestro Kendrick.
Preparad los aplausos (o los abucheos), porque el Álbum del Año de 2026 irá a parar… ¡a Coldplay! Y por si fuera poco, su hipotético álbum se llamaría ‘Some Fucking Reason’, o para que nos entendamos en la jerga de aquí, ‘Por Alguna Puta Razón’. Sí, como lo leéis. La mofa es evidente y el sarcasmo duele, pero también divierte a partes iguales.
La broma va más allá de un simple chascarrillo. Es una bofetada con guante blanco (o con guitarra de rock alternativo) a la supuesta falta de visión y al conservadurismo que, a menudo, se achaca a los Grammy. Mientras Kendrick Lamar sigue demostrando ser un genio de la música moderna, con joyas como ‘To Pimp a Butterfly’ que en su día fueron más que dignas de galardón supremo (guiño, guiño), la Academia parece inclinarse por lo ‘seguro’, lo ‘apetecible’ y lo ‘no amenazante’. Vamos, el típico disco de pop-rock que a nadie ofende y a pocos emociona de verdad, pero que asegura ventas y un público amplio.
Al parecer, la potente campaña de lobby de la directiva de Coldplay es tan efectiva que los sobres ya están marcados y el veredicto anticipado. La industria musical, según esta aguda crítica, busca desesperadamente ese «álbum pop-rock digerible y nada amenazante» para contentar a todo el mundo. Es la misma historia de siempre, esa lucha eterna entre el arte que rompe moldes y el ‘mainstream’ que busca complacer a sus bolsillos por encima de todo.
Así que, mientras esperamos a 2026 para ver si esta ‘predicción’ satírica se convierte en una triste realidad, solo nos queda reírnos (o llorar) y seguir disfrutando de la música que de verdad nos toca el alma, más allá de estatuillas y razones inexplicables.
