
Si naciste entre principios de los 80 y mediados de los 90, enhorabuena: perteneces a la generación más analizada, criticada y, admitámoslo, estresada de la historia. Los millennials hemos crecido en una transición tecnológica brutal, y eso nos ha dejado una serie de manías y costumbres que defendemos a capa y espada frente a la Gen Z.
En un reciente y divertidísimo debate en internet, los usuarios han compartido esos estereotipos millennial que son dolorosamente ciertos. Prometemos no juzgarte si te identificas con (absolutamente) todos.
Los hábitos digitales que nos delatan
Nuestra relación con la tecnología es de amor-odio. Fuimos los reyes del Messenger, y eso marca el carácter.
- El asterisco salvador: Seguimos usando un * para corregir una falta de ortografía en el siguiente mensaje en lugar de editar el original. ¡Es la costumbre!
- Terror a las llamadas: Si puedes enviarme un mensaje, no me llames. Y, por el amor de todos los dioses, no me hagas una videollamada sorpresa por FaceTime sin avisar.
- El pánico a la «K»: Recibir un mensaje que solo dice «K» o «Ok» nos envía directamente a una espiral de rabia, paranoia y crisis existencial.
- Emojis de la vieja escuela: Muchos todavía teclean las caritas a la antigua usanza 🙂 o envían corazones con <3 porque es lo que hacíamos en los SMS.
- GIFs y memes para todo: Nuestra forma de comunicación no verbal suprema. Si una imagen vale más que mil palabras, un buen GIF vale un millón.


La moda que nos negamos a soltar
La Generación Z se empeña en decirnos que vestimos mal, pero nosotros nos mantenemos firmes en nuestras trincheras estilísticas. ¡Arrancadnos la ropa de nuestras manos frías!
- Los vaqueros pitillo: Nos negamos rotundamente a tirar nuestros amados skinny jeans. Nos costó años aceptar que los pantalones de campana habían muerto, no vamos a pasar por eso otra vez.
- La raya al lado: ¿Raya en medio? Ni en nuestros peores sueños. La raya al lado es intocable y nos favorece más.
- Calcetines tobilleros hasta la muerte: Prefiero que se me congelen los tobillos antes que llevar los calcetines por la mitad del gemelo como si fuera a jugar un partido de tenis en los 80.
- Eyeliner negro en la línea de agua: Una técnica de maquillaje que adoptamos en la era emo y que algunos no soltarán jamás.

Ansiedad, café y la dura vida adulta
La vida adulta no era lo que nos prometieron en los 90, y sobrevivimos a base de pequeñas alegrías y mucha cafeína.
- El síndrome del Golden Retriever: Alguien definió a nuestra generación como «perros Golden Retriever» por nuestra necesidad obsesiva de ser extremadamente amables, sonreír siempre y complacer a todo el mundo. Y duele de lo exacto que es.
- Hacerse el muerto en casa: Si alguien llama a la puerta o toca el timbre y no esperábamos visita, nos escondemos en silencio, conteniendo la respiración, hasta que se rinden y se van.
- El café carísimo: Sí, compramos un café Cold Brew pijo a precio de oro porque es una de las pocas cosas que nos da alegría. Y no, no es por el café por lo que no podemos comprarnos una casa, es el sistema económico el que hace eso.
- Todo de color verde salvia: Si no tienes un mueble, un jersey o una pared de color verde salvia, ¿eres realmente millennial?
- Comprar tecnología requiere aparatos grandes: Para hacer una compra importante (como unos vuelos o una reserva), necesitamos abrir el ordenador portátil. El móvil es solo para mirar redes. Las cosas serias requieren pantallas serias.


«Mi ansiedad, mi constante sensación de fatalidad inminente y mis préstamos estudiantiles.»
Y para rematar, este es probablemente el resumen perfecto de la experiencia millennial. ¿Cuántos de estos puntos cumples? Seguro que más de los que te gustaría admitir.
