Los 15 espeluznantes secretos detrás de las cámaras del cine de terror

Los 15 espeluznantes secretos detrás de las cámaras del cine de terror
Sucesos paranormales, accidentes inexplicables y esqueletos humanos reales. Descubre los 15 datos más perturbadores ocurridos en los rodajes de las películas de terror más icónicas del cine, donde la realidad superó con creces a la ficción.
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A veces, el rodaje de una película de terror es mucho más aterrador que lo que terminamos viendo en pantalla mientras nos atiborramos de palomitas. Sucesos paranormales, tragedias reales y accidentes que te ponen los pelos de punta son el pan de cada día en estos sets que parecen verdaderamente malditos. Si pensabas que los sustos se quedaban en la sala de montaje, prepárate, porque aquí tienes 15 anécdotas perturbadoras que te quitarán el sueño.

  1. Pesadilla en la vida real

    La trama central de la icónica Pesadilla en Elm Street (1984) surgió tras leer el director Wes Craven un turbador artículo de noticias. Se trataba de un niño refugiado camboyano que se negaba a dormir, aterrorizado por la convicción de que la criatura que le perseguía en sus sueños acabaría atrapándolo. Cuando el pobre chaval finalmente cayó rendido por el cansancio, falleció en medio de una pesadilla. Así nació el concepto de nuestro querido y achicharrado Freddy Krueger.

    Pesadilla en Elm Street

  2. Un asesino en la sala de rayos X

    En la mítica cinta El Exorcista (1973), el técnico de radiología que atiende a la niña en la inquietante escena del hospital no era un actor cualquiera. Era Paul Bateson, un técnico real que fue condenado por asesinato escasos años después del estreno de la película. Las malas lenguas policiales incluso sospecharon que era un asesino en serie, aunque nunca llegaron a demostrarlo. ¡Desde luego, el director de casting tenía buen ojo para el mal rollo!

    Paul Bateson en El Exorcista

  3. Un aroma embriagador a muerte

    El escabroso set de La matanza de Texas (1974) no requería de un gran presupuesto en atrezo falso. ¿El motivo? Estaba decorado con cientos de kilos de cadáveres reales de animales. Si le sumamos las interminables horas de rodaje y el infernal calor del verano tejano, el hedor en aquel lugar debió ser tan insoportable que las arcadas de los actores apenas necesitaban ensayo.

  4. Tragedia voladora

    El rodaje de En los límites de la realidad (1983) se tiñó de negro cuando el actor Vic Morrow y dos jóvenes intérpretes infantiles perdieron la vida en un espantoso accidente de helicóptero frente a las cámaras. El director John Landis y parte de la producción fueron llevados a juicio por homicidio involuntario, librándose por los pelos al ser finalmente absueltos.

  5. Los relámpagos de La Profecía

    La maldición que persiguió a La Profecía (1976) es digna de estudio. El protagonista Gregory Peck, el guionista David Seltzer y el productor Mace Neufeld volaban en tres aviones diferentes en fechas distintas cuando, ¡sorpresa!, los tres aparatos fueron alcanzados por un rayo. Por si fuera poco, otro de los productores casi es fulminado por otro rayo mientras paseaba por Roma. Seguro que a ninguno le hizo gracia el temita de las tormentas después de eso.

  6. El fuego purificador

    El escenario principal de The Possession (El origen del mal) (2012) acabó convertido en una gigantesca montaña de cenizas nada más concluir el rodaje. Misteriosamente, se incendió hasta los cimientos en el almacén. Tras una exhaustiva investigación, los bomberos dictaminaron que no hubo indicios de que fuera provocado, y tampoco hubo ningún cortocircuito. Simplemente, a la madera le apeteció arder.

  7. Sangre con denominación de origen

    En el angustioso filme Hereditary (2018), la escena en la que Peter se destroza la nariz contra un pupitre del instituto es mucho más real de lo que parece. El actor Alex Wolff rogó hacerlo contra una mesa de madera auténtica, pero el director se negó en rotundo. A pesar de usar una versión de espuma, Wolff se golpeó con tanta brutalidad que se luxó la mandíbula, se destrozó la rodilla y sangró profusamente por la nariz de verdad.

    «Tenía que hacer que la sangre saliera a la perfección… recuerdo que después estaba jadeando, sin voz, y la sangre manaba por todas partes».

    Peter en Hereditary

  8. La muñeca juguetona

    Grabar Annabelle vuelve a casa fue toda una odisea para los más asustadizos. El equipo reportó inexplicables cortes de energía y avistamientos de figuras sombrías caminando por el plató. La actriz McKenna Grace llegó a despertarse en su casa con un misterioso y milimétrico corte en la frente con forma de triángulo. Para rematar, el equipo de producción juró que una pesada banqueta de piano cambiaba de sitio cada noche en el estudio, a pesar de estar cerrado bajo llave y sin vigilancia.

  9. Un realismo incómodo

    El clásico del cine gore Holocausto caníbal (1980) era tan asquerosamente realista que fue incautado de inmediato por las autoridades italianas, quienes creían firmemente haber topado con una snuff movie. El pobre director Ruggero Deodato tuvo que presentarse ante el mismísimo juez y arrastrar consigo a sus actores principales para demostrar que conservaban todos sus órganos y no habían sido devorados en la selva.

  10. Abejitas con caché

    Durante la archiconocida y perturbadora escena de Candyman (1992), el enjambre de abejas que brotaba de la boca del imponente Tony Todd no era ningún efecto especial, eran abejas muy, pero que muy vivas. El actor se introdujo un dique dental protector en la garganta para evitar tragárselas y fijó unas condiciones envidiables por contrato.

    «Negocié un plus de mil dólares por cada picadura. Me picaron 23 veces. Todo lo que vale la pena hacer tiene que implicar algún tipo de dolor».

    ¡Veintitrés mil dolarazos por llevarse unos aguijonazos en la cara! Ni tan mal.

    Tony Todd en Candyman

  11. El monstruo de la vida real

    Uno de los taquillazos por excelencia de los noventa, la genial Scream (1996), está inspirada directamente en un temible asesino en serie conocido como El Destripador de Gainesville. El individuo, cuyo nombre real era Danny Rolling, asesinó sin piedad a cinco universitarios de Florida en agosto de 1990. Acabó siendo sentenciado y ejecutado mediante inyección letal en 2006.

    Scream

  12. Un eco fatídico

    Krzysztof Komeda, el virtuoso músico encargado de ponerle banda sonora a La semilla del diablo (1968), sufrió una aparatosa caída durante una fiesta al ser empujado accidentalmente por una pendiente. Quedó en coma profundo y falleció meses después, calcando sospechosamente a la perfección el destino mortal de uno de los personajes de la propia cinta.

  13. La emisora de los demonios

    La actriz Jennifer Carpenter, que encarnaba a la atormentada protagonista de El exorcismo de Emily Rose (2005), terminó por desarrollar pánico a irse a la cama. Aseguró que su radio se encendía completamente sola a mitad de la madrugada y se ponía a todo volumen emitiendo el tema Alive de Pearl Jam. Suficiente como para tirar la radio por la ventana o mudarte directamente de continente.

  14. Testigo indiscreto

    El argumento de la joya expresionista El gabinete del doctor Caligari (1920) se nutrió en parte de una escabrosa anécdota de su guionista. El escritor afirmaba que, estando en una feria en Hamburgo, vio de lejos a una chica perderse entre los arbustos seguida por una figura sombría. A la mañana siguiente, descubrió que se había cometido un brutal asesinato en aquel mismo lugar.

  15. Decorados de oferta

    Por increíble que parezca, antiguamente resultaba mucho más económico y realista utilizar esqueletos humanos auténticos que encargar réplicas de plástico de buena calidad. Así que el Hollywood de la época dorada y de las décadas posteriores se surtió en proveedores médicos reales. Lo vimos en el Frankenstein original de 1931, en La casa de la colina encantada (1959) e incluso en la famosa escena de la piscina de Poltergeist (1982).

Si después de empaparte de estos truculentos secretillos de rodaje no vas a mirar un par de veces debajo de la cama antes de dormir, es que tienes los nervios bien templados. ¡Dulces pesadillas!