Las baterías de tu móvil se quedan sin carga porque están respirando

Las baterías de tu móvil se quedan sin carga porque están respirando
La ciencia ha descubierto que las baterías de iones de litio pierden energía porque literalmente 'respiran'. El sutil cambio de volumen al cargarse y descargarse rompe la capa protectora interior (SEI), consumiendo iones de litio y reduciendo la autonomía de tu dispositivo lentamente.
0
0

Si eres de los que maldice a su móvil porque aguanta cada vez menos la carga, la ciencia ha encontrado una excusa digna de una novela de ciencia ficción: tu batería es un dramático y está perdiendo energía porque está respirando.

Aunque parezca una broma, ingenieros y científicos han descubierto que las baterías de iones de litio no son cajas estáticas, sino que experimentan sutiles y reversibles cambios de volumen durante los ciclos de carga y descarga. Un proceso que han bautizado poéticamente como ‘respiración de la batería’. Y no, no es que estén vivas, pero casi.

Utilizando microscopios de precisión milimétrica (en concreto, un mix de microscopía de fuerza atómica in situ y espectroscopía Raman), los investigadores pudieron observar este fenómeno en tiempo real. Lo que sucede es que este vaivén—el ‘inhalar’ y ‘exhalar’ microscópico—es el culpable silencioso de la degradación de la batería a largo plazo.

El problema reside en una capa crítica dentro de la batería conocida como la interfaz de electrolito sólido, o SEI (por sus siglas en inglés). La SEI actúa como una barrera protectora. Cuando la batería ‘respira’, esta capa se estresa; es como si llevara un traje de neopreno apretado que no para de hincharse y deshincharse. Con cada ciclo, la SEI se agrieta, se rompe y se tiene que reformar espontáneamente.

¿Y cuál es el coste de esta ‘respiración’ agotadora? Cada vez que la capa SEI se regenera, consume iones de litio. Estos iones son, básicamente, la gasolina que mantiene encendido tu móvil. Cuantos menos iones disponibles queden, menor será la capacidad de la batería para almacenar carga. Es una muerte lenta pero inevitable, un peaje que tu móvil paga cada vez que lo enchufas.

Este hallazgo, tan curioso como fundamental, no solo nos da una razón científica para el envejecimiento de nuestros dispositivos. También abre la puerta a que los ingenieros puedan diseñar futuras baterías que sean más resistentes a este agotador ejercicio aeróbico, logrando materiales que puedan aguantar mejor la ‘respiración’ sin sacrificar su longevidad. De momento, toca aguantarse y seguir cargando la ‘mascota’ que respira en nuestro bolsillo.