El príncipe azul destronado por la cruda y desastrosa realidad
Seguro que antes de compartir piso con tu pareja te imaginabas escenas sacadas de un cuento de hadas: desayunos románticos, tardes de peli y manta y detalles encantadores. Pero, ¡ay, amiga! La realidad nos golpea en la cara más fuerte que un despertador un lunes a las siete de la mañana. Hoy te traemos una recopilación de los fracasos y desastres más épicos cometidos por novios que, si bien puede que te hagan replantearte la convivencia, te asegurarán unas cuantas carcajadas.
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El nido de la discordia: su «setup» gamer
La primera vez que entras en la habitación de tu chico, rezas para no encontrarte con algo así. Entre latas vacías, restos de comida y una pantalla sucia, este ecosistema tiene vida propia. Las ganas de salir corriendo están justificadísimas.
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Equilibrio de papel higiénico nivel Dios
¿Poner el rollo nuevo en el portarrollos? ¡Demasiado convencional! Este novio prefiere jugar al Jenga con el papel higiénico. Porque si algo cae al suelo mientras estás en el baño, la emoción del riesgo suma puntos.
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El sueño de la libertad: su propio urinario exterior
Todos los hombres han soñado alguna vez con hacer sus necesidades al aire libre, ¡pero este lo ha convertido en un proyecto de bricolaje! Un adaptador en el bajante del canalón y… voilà. Un romántico empedernido de la fontanería.
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El regalo de aniversario más… ¿gánster?
Podría haberle comprado cualquier cosa para su aniversario: joyas, flores, una cena romántica. Pero no. Decidió encargar un retrato al óleo de su perrito vestido como un auténtico mafioso con pistola incluida. Sinceramente, es tan absurdo que tiene su punto.
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El coleccionista de pelusas
Hay banderas rojas y luego está esto. Nunca, jamás en la vida ha limpiado el filtro de la secadora. Esa capa de pelusa es tan gruesa que podría tejerse un jersey nuevo con ella. ¡Un milagro que no hayan salido ardiendo!
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Chicles «demasiado picantes»
Según este individuo, los chicles de menta son «muy fuertes». Su solución pasa por partirlos meticulosamente por la mitad antes de masticarlos. Un alma sensible atrapada en el cuerpo de un adulto.
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La cartera felina
Pagar la cuenta con un monedero gigante con la cara súper realista de un gato a punto de reventar a monedas. ¿Excentricidad cute o un motivo para pedir la cuenta separada? Lo dejamos a tu elección.
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Cuando la lía comprando compresas
El chico intentó ser útil yendo a comprar los productos íntimos de su chica. Puntuación por la intención: 10. Puntuación por la ejecución: 0. ¡Trajo una compresa tan inmensa que parece el colchón de una cuna!
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Un ambiente de lo más «crujiente»
Imagina que vienen tus suegros, que además son vegetarianos estrictos, y para crear ambiente tu chico enciende un tronco para la chimenea… ¡con olor a pollo frito del KFC! Una broma que seguramente le costó dormir en el sofá.
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Un toque friki a la decoración
Ella tenía unos preciosos cuadros con las palabras «Live, Laugh, Love». Él decidió que les faltaba emoción y reemplazó las fotos con el elenco de Star Trek: La Nueva Generación. Hay que reconocer que es una mejora sustancial.
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La cortina de ducha que te vigila
Entrar al baño medio dormida a las 6 de la mañana y encontrarte con la inmensa cara de Jeff Goldblum pidiéndote silencio. Un susto que no se lo deseamos a nadie.
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La pizza pasivo-agresiva para las indecisas
Cansado de la eterna respuesta de «lo que sea» a la hora de decidir qué cenar, este genio hizo una petición muy especial a la pizzería: «Enviadme una caja vacía extra que ponga ‘LO QUE SEA’ en letras grandes porque eso es lo que mi novia dice que quiere».
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El terror de las mudanzas
Ha empaquetado la cocina echando en la misma caja los botes de pastillas, la rasera, la sal y hasta una tabla de cortar. Sin embalar y a lo bruto. El método del caos absoluto.
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La esponja de fregar deprimente
Le mandas a por estropajos y vuelve con «Sad Daddy», una esponja con la cara más triste y perturbadora del supermercado. Fregar los platos ahora viene con remordimientos de conciencia.
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Disculpas 2.0
Tras una acalorada discusión, la novia recibió un paquete sorpresa. Al abrir la tarjeta ponía: «He estado intentando contactar contigo sobre la garantía extendida de nuestra relación». El humor es, sin duda, la mejor tirita.
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El hito romántico definitivo
No celebran el mes, ni el aniversario del primer beso… Él le compró una tarta conmemorativa el primer día que ella se atrevió a tirarse un pedo delante de él. Un amor verdadero y sin filtros.
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Un ataque de celos… ¿Pokémon?
Ella le montó un pollo monumental al encontrar lo que parecía ser un preservativo dorado en su cartera. Resultó ser… ¡una ficha de Pokémon que le había regalado su hijo! La cara de tonta que se le debió quedar no tiene precio.
En el fondo, aunque a veces agoten la paciencia, estos chicos han sabido sacarle una sonrisa (o una mirada asesina) a sus parejas. ¡Y es que el amor, además de ciego, es bastante desordenado!




