Si creías que los ladrones de guante blanco o los cacos de poca monta eran el colmo de la estupidez, prepárate para conocer al genio que decidió que lo más útil para robar era una mole de granito de 12.000 libras (unos 5.443 kilogramos). La policía de Squamish, en la Columbia Británica, Canadá, ha puesto fin a un misterio geológico que duraba años: ¿quién se llevó a ‘The Portable’, la roca favorita de los escaladores locales?
La historia de esta peculiar piedra, que era una parada obligatoria para los amantes de la escalada cerca del sendero Grand Wall, empezó a torcerse entre 2021 y 2022, cuando, de repente, la joya de la corona desapareció. No hablamos de un guijarro, sino de un pedrusco que requería maquinaria pesada, grúas y, presumiblemente, una falta de sentido común alarmante para ser trasladado. Pero desaparecer, desapareció.
Durante meses, la comunidad se preguntó dónde estaría ‘The Portable’, hasta que el destino, o mejor dicho, un inspector geológico con mucha suerte y ojo avizor, la encontró. ¿Dónde? Pues a unos 2.575 kilómetros al sur de su hogar, ni más ni menos que en el soleado y completamente distinto clima del Sur de California. Sí, la roca se había pegado unas vacaciones épicas, cruzando fronteras como si fuera un turista más, aunque uno extraordinariamente pesado y pétreo.
Las autoridades municipales de Squamish se aseguraron de que no era una roca cualquiera que se pareciese a ‘The Portable’. Tras un análisis geológico, se confirmó que el granito encontrado era idéntico al que había sido robado de su ubicación original. ¡El fugitivo había sido identificado!
Ahora viene la parte divertida y logísticamente infernal: repatriar a este ladrillo de seis toneladas. Mover una roca así de California a Canadá no es precisamente barato ni sencillo. Los oficiales de Squamish están actualmente discutiendo el dilema logístico y económico para traer de vuelta a casa al que, sin duda, es el objeto robado más inútil y voluminoso de la década. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién hizo esto y, sobre todo, para qué quería un trozo de Canadá tan exageradamente grande en California? Esperemos que el ladrón, al menos, disfrutara del viaje, aunque no entendemos cómo pudo aparcarla sin llamar la atención de nadie.




