La resaca más surrealista: de un casino a esposado, con arma y genitales ennegrecidos

La resaca más surrealista: de un casino a esposado, con arma y genitales ennegrecidos
Un hombre de Michigan demanda a un casino tras una noche de copas y apuestas que acabó de forma surrealista. Afirma haber despertado en su casa con esposas, una pistola que no era suya, una gran suma de dinero, drogas, ropa ajena y misteriosas lesiones, incluyendo los genitales "ennegrecidos". Acusa al casino de secuestro y agresión, mientras que estos niegan todo.
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Agárrense, que la historia de Dennis Dehaan, un señor de Michigan, no tiene desperdicio. Imaginen la escena: te vas una noche al Gun Lake Casino, te pones a tono con unas cuantas copas, te echas unas partidas de juego… lo típico. Pero la mañana siguiente, amigos, es cuando la cosa se pone verdaderamente épica y un pelín perturbadora.

Dehaan asegura que, después de esa juerga, se despertó en su propia casa. Hasta ahí, todo normal, ¿no? Pues no. No solo estaba esposado, sino que, para añadirle un toque de película de serie B, tenía una pistola (que no era suya, ojo), entre 6.000 y 8.000 dólares en efectivo, una bolsita de marihuana y, por si fuera poco, “otra sustancia” indefinida. Y claro, como la guinda del pastel de lo bizarro, no llevaba su ropa, sino unos pantalones y zapatos que no reconocía.

Pero la cosa no acaba ahí. Nuestro protagonista, además de la sorpresa por el arsenal improvisado y la vestimenta ajena, también lucía una serie de lesiones de lo más llamativas: un hombro magullado, cortes y rasguños por doquier, un tobillo hinchado y, atención, los genitales “ennegrecidos”. Sí, han leído bien. Una lista de daños que harían a cualquiera preguntarse qué demonios pasó realmente esa noche.

Con semejante panorama, Dehaan no se lo pensó dos veces y decidió interponer una demanda. Sus acusaciones son de peso: secuestro, encarcelamiento ilegal, agresión severa, robo, drogadicción forzosa y privación ilícita de sus derechos civiles. El hombre está convencido de que empleados del casino, o alguien relacionado con ellos, son los responsables de su «despertar de pesadilla». Además, sostiene que el casino es un nido de actividades ilegales y que su personal de seguridad “no es legítimo”.

El Gun Lake Casino, por su parte, tiene una versión bastante diferente y mucho menos peliculera. A través de su portavoz, James Nye, el establecimiento niega rotundamente cualquier implicación. Según ellos, Dehaan fue expulsado del casino por su comportamiento desordenado y, en el proceso, sufrió varias caídas. De hecho, el informe policial de aquel día (que corrobora parte de la historia del casino) menciona que Dehaan se cayó dos veces y se negó a recibir atención médica. Vamos, que para el casino, la culpa es de la gravedad y de los efluvios alcohólicos del señor Dehaan.

Para rizar el rizo, resulta que Dennis Dehaan no es un desconocido en el Gun Lake Casino. Ya en 2011, se le prohibió la entrada de por vida por, nada más y nada menos, que golpear a un guardia de seguridad. Y para rematar, su historial legal incluye cargos por agresión, resistencia a la autoridad y conducta desordenada. Con estos antecedentes, la versión del casino cobra, quizás, algo más de credibilidad, o al menos, siembra una divertida duda.

La demanda de Dehaan asciende a la friolera de 50.000 dólares, una suma considerable para una resaca que, desde luego, pasará a los anales de las más extrañas y dolorosas de la historia. Veremos en qué acaba este culebrón, pero lo que está claro es que la noche de Dennis en el casino fue, cuanto menos, inolvidable.