La juerga acuática de Irlanda del Norte: Encuentran cocaína y éxtasis en sus ríos

La juerga acuática de Irlanda del Norte: Encuentran cocaína y éxtasis en sus ríos
Un estudio de la Universidad Queen's de Belfast ha hallado cocaína, éxtasis y otras drogas en la mayoría de los ríos de Irlanda del Norte. Estas llegan por aguas residuales y, aunque no afectan al agua potable, preocupan por su impacto en la fauna acuática, que podría estar sufriendo cambios de comportamiento y fisiológicos por este "subidón" fluvial.
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¿Pensabas que los ríos solo transportaban agua, pececillos y, con suerte, alguna barquita de papel? Pues agárrate, porque en Irlanda del Norte la cosa se ha puesto… ¿digamos ‘interesante’? Un estudio de la Universidad Queen’s de Belfast ha revelado que en los ríos de esta región fluye algo más que agua cristalina: ¡cocaína y otras sustancias de esas que animan cualquier fiesta! Sí, has leído bien, parece que los peces de allí están viviendo una auténtica juerga sin billete de entrada.

Los científicos, ni cortos ni perezosos, se pusieron manos a la obra y analizaron muestras de diez de los ríos más importantes de Irlanda del Norte durante todo un año, usando una técnica de «muestreo pasivo». ¿El resultado? La cocaína se detectó en la «gran mayoría» de ellos. Y ojo, que no viene sola: éxtasis y ketamina aparecieron en la mitad, mientras que los compuestos de cannabis se encontraron ¡en todos los ríos analizados! Esto no es el típico problema de contaminación, esto es una discoteca acuática en toda regla.

Pero, ¿cómo demonios acaba la farlopa en el río? La respuesta es tan sencilla como poco glamurosa: después de que la gente las consume, estas sustancias se excretan y acaban en el sistema de aguas residuales. El problema es que las plantas de tratamiento de aguas, con lo modernas que son, no están diseñadas para filtrar o eliminar estos compuestos tan «divertidos». Así que, ¡hala!, directos al río, como Pedro por su casa.

Antes de que entres en pánico y empieces a mirar con recelo tu vaso de agua del grifo, tranquilo. Los investigadores aseguran que las concentraciones detectadas son tan bajas que no suponen ningún riesgo para la salud humana para quienes consumen agua del grifo. No, no vas a acabar bailando reguetón en el salón después de beber un vaso de agua. Sin embargo, la cosa cambia para la fauna acuática. Parece que los pobres peces no lo llevan tan bien.

Estudios previos han demostrado que especies como las anguilas o las truchas marrones, expuestas a concentraciones similares de cocaína, pueden sufrir hiperactividad (¡peces discotequeros!), degeneración muscular e incluso cambios en la estructura de sus branquias. Imagina un pez con taquicardia y los músculos doloridos… Vamos, que de «Fiesta en el río» a «Rehabilitación acuática» hay un paso. La profesora Mónica Gale, de la Universidad Queen’s, lideró este estudio y ha subrayado la necesidad de investigar más a fondo el impacto ecológico de esta peculiar contaminación.

No solo de drogas viven los ríos; el estudio también encontró antidepresivos y analgésicos. Un cóctel molotov, vamos. Como era de esperar, las concentraciones más altas de estas sustancias ilícitas se hallaron cerca de las zonas urbanas, donde la «vida nocturna» (y diurna) es más intensa. Otros estudios europeos han encontrado problemáticas similares. Así que, la próxima vez que veas un pez haciendo el moonwalk, quizás no es que esté entrenando para un concurso, sino que simplemente está de subidón. ¡Un mundo acuático que nunca deja de sorprendernos!