
Imagínate la cara del personal de urgencias de un hospital en Jiangsu, al este de China, cuando recibieron a un paciente de unos 50 años quejándose de un dolor de tripa… ‘diferente’. Lo que encontraron dentro superaba cualquier guion de comedia surrealista: una anguila viva de 20 centímetros campando a sus anchas por su abdomen.
Al ser interrogado sobre cómo semejante criatura había llegado a sus entrañas, el hombre ofreció una explicación que, digamos, hace aguas por todas partes. Según su versión de los hechos, el escurridizo animalito simplemente ‘nadó hacia arriba’ y se introdujo por su trasero mientras él se relajaba plácidamente en la bañera. Una historia tan increíble que hasta los médicos, acostumbrados a ver de todo, tuvieron que arquear una ceja.
Dejando el escepticismo a un lado, el equipo médico se puso manos a la obra. La situación era crítica. Una perforación en el colon podría haberle costado la vida. Por suerte para él, actuaron rápido y, mediante una intervención quirúrgica, lograron extraer al inesperado inquilino.
El final de esta historia es doblemente feliz, o al menos, doblemente extraño. El hombre se recuperó gracias a la rápida atención médica. Pero lo más alucinante es que la anguila, después de su increíble viaje por el sistema digestivo humano, ¡también sobrevivió a la operación! Un animal con una resistencia digna de estudio.
Aunque el paciente se mantuvo firme en su relato del ‘baño accidentado’, medios locales como el Global Times apuntan a una teoría mucho más probable y no menos peligrosa. Existe un antiguo y rumoreado remedio popular que sugiere que introducir una anguila por el recto puede curar el estreñimiento. Una ‘solución’ desesperada que, como demuestra un caso similar de 2017 en Guangdong, a menudo acaba con el paciente en el quirófano y el intestino perforado. Sea como fuere, esta historia nos deja una valiosa lección: para el estreñimiento, mejor fibra y agua que remedios acuáticos.
