La insólita huida de un ladrón de juguetes sexuales con una pierna de maniquí

La insólita huida de un ladrón de juguetes sexuales con una pierna de maniquí
Un hombre en Londres fue condenado a prisión por robar juguetes sexuales y luego usar una pierna de maniquí para amenazar a un ciudadano que lo persiguió. La peculiar huida terminó con su arresto bajo una lona en un barco. Una historia de película con un arma inesperada.
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Agárrense, porque la noticia que nos llega desde Londres es de esas que te hacen levantar una ceja y soltar una risotada. Imaginen la escena: Covent Garden, un día cualquiera, y de repente, ¡zas!, un tipo sale pitando de una tienda de juguetes sexuales con un botín de unos 150 euros en productos picantones. Sí, hablamos de Aaron Miller, de 31 primaveras, que el pasado 9 de mayo decidió que era buen momento para hacerse con unas cuantas «novedades» sin pasar por caja.

Pero la cosa no se quedó ahí, porque en esta película de serie B con tintes de comedia, un valiente ciudadano, James Harris, decidió que la justicia (o al menos la devolución del material robado) no podía esperar y salió en su persecución. Lo que ni James ni nadie esperaba es la inesperada estrategia de defensa de nuestro amigo Aaron: ni un palo, ni una navaja… ¡una pierna de maniquí! Sí, como lo leen. Nuestro protagonista, con la adrenalina por las nubes, arrancó un apéndice de un maniquí de un escaparate cercano y lo blandió cual arma ancestral, dándole un golpe en el brazo a su perseguidor.

La huida de este peculiar «artista» del escapismo no fue menos pintoresca. Tras su exhibición con la pierna de plástico, Miller fue encontrado ni más ni menos que escondido bajo una lona en un barco. Porque claro, ¿dónde mejor pasar desapercibido después de un robo con un miembro de maniquí que en un barco?

Finalmente, la justicia británica puso fin a esta tragicomedia. Aaron Miller se declaró culpable de robo y agresión. El juez no tuvo piedad y le sentenció a 14 semanas de prisión. Un desenlace que, sumado a una pena suspendida previa por otros robos y resistencia a la autoridad, deja claro que a veces, ni la pierna de maniquí más eficaz te salva de la ley. Su abogado mencionó problemas de adicción y falta de vivienda, un recordatorio de que detrás de las historias más locas, a menudo hay realidades complejas. Pero, sin duda, esta es una de esas historias que demuestran que la realidad supera a la ficción, especialmente cuando hay juguetes sexuales, maniquíes y barcos involucrados.