
Agárrense, amantes de lo verde, porque el Parlamento Europeo ha decidido poner orden en el lineal del súper, y no precisamente con la sección de las ofertas. En una jugada que huele a batalla campal entre la vaca y la lenteja, la Eurocámara ha votado a favor de unas enmiendas que buscan proteger las denominaciones cárnicas. En cristiano: se acabó lo de llamar ‘hamburguesa vegana’, ‘salchicha vegetariana’ o ‘escalope de tofu’ a esos sucedáneos que intentan colarse en el mundo carnívoro.
Imaginen la escena en Bruselas: señores trajeados debatiendo si la palabra ‘escalope’ está siendo usada de manera ‘confusa’ por un producto hecho a base de seitán. Sí, esto es real. La premisa que defiende la protección de estos términos es que los consumidores podrían confundir una hamburguesa de ternera de toda la vida con esa cosa de guisantes prensados que compran los veganos. ¡Como si alguien que pide una ‘veggy burger’ en un restaurante esperara encontrarse con una chuleta!
Detrás de esta iniciativa están, obviamente, los grupos de presión del sector ganadero, que alegan que esto es fundamental para preservar la identidad de la carne y evitar el ‘engaño’ al consumidor, asegurando que si lees el nombre de un producto cárnico, la composición debe ser, sin excepción, animal. La votación ha sido un triunfo para la industria tradicional, dejando a los fabricantes de alternativas vegetales sin los términos más golosos y reconocibles.
El resultado es que los productores de alternativas ‘plant-based’ tienen ahora un serio problema de marketing. Tendrán que ser mucho más creativos para describir sus productos sin ofender al sector vacuno. Quizás veamos en breve en los supermercados cosas como ‘Disco de cereal con sabor umami’, ‘Cilindro especiado de legumbres’ o ‘Pieza plana de proteína deconstruida’.
No es la primera vez que la UE se pone proteccionista con la comida. Ya vetaron el uso de términos lácteos como ‘leche de soja’ o ‘yogur vegano’. Parece que a Europa le encanta meternos en camisa de once varas lingüística. La carne es carne, y punto. Lo vegetal, que se busque su hueco en el diccionario. Un drama muy europeo, donde la burocracia se sienta a debatir sobre el nombre de un trozo de tofu rebozado. Ahora, solo queda ver qué nombre de superhéroe le pondrán a la próxima albóndiga de berenjena.
