
¡Agarraos que vienen curvas! Y no hablamos de las del Cantábrico, sino de unas curvas bastante más… repulsivas. Si eres de esos a los que les encanta una buena ración de gambas, quizás quieras sentarte para lo que te vamos a contar. Porque, oye, el marisco siempre tiene sorpresas, ¿verdad? Pero lo que ha descubierto la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) en unas gambas, supera cualquier expectativa, incluso las más «exóticas».
Resulta que, tras unas retiradas masivas de gambas del mercado por diversos motivos (principalmente por «suciedad» y «descomposición», ¡menudo aperitivo!), la FDA decidió echar un vistazo más de cerca. Y lo que encontraron en una planta de procesamiento de Indianápolis, National Frozen Foods para ser exactos, te va a dejar con la boca abierta y, probablemente, sin ganas de gambas por un tiempo.
Preparados para la «receta secreta»: durante una inspección en agosto y septiembre, los agentes de la FDA no solo hallaron las ya de por sí poco apetitosas «partes de cucarachas» mezcladas con el marisco. ¡Ah, no! Eso era solo la punta del iceberg de la inmundicia. La lista de ingredientes adicionales incluía un surtido de cucarachas vivas y muertas, huevos de cucaracha (¡para que no falte la descendencia!), excrementos de roedores y, por si fuera poco, «material fecal no identificado». Sí, has leído bien. Un festival de la higiene.
Los informes oficiales, que son más dignos de una película de terror que de una inspección alimentaria, describen «condiciones insalubres» de proporciones épicas. No es de extrañar que la FDA dictaminara que algunas de estas gambas estaban «adulteradas». Y es que cuando tu plato viene con más fauna terrestre que marina, la cosa se pone seria.
Pero la trama se complica. Esta no es la primera vez que esta empresa está en el punto de mira. Ya en marzo, tuvieron que retirar gambas del mercado por estar contaminadas con Salmonella y Listeria. Parece que en National Frozen Foods tienen un talento especial para añadir ingredientes sorpresa a sus productos, aunque no sean precisamente del gusto del consumidor.
Así que la próxima vez que pidas un cóctel de gambas, piénsatelo dos veces. O al menos, echa un ojo más de cerca. Porque, a veces, lo que creemos que es una patita de la gamba, puede ser una… bueno, ya sabes. ¡Buen provecho! O mejor dicho, ¡precaución!
