La curiosa tradición japonesa de los sombreros amarillos escolares

La curiosa tradición japonesa de los sombreros amarillos escolares
En Japón, los nuevos alumnos de primaria lucen vibrantes sombreros amarillos por seguridad y visibilidad. Esta tradición, arraigada en la cultura del cuidado comunitario, busca protegerles del tráfico y marca su inicio escolar. Una curiosidad nipona que llena las calles de color y previene accidentes de forma adorable.
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¿Has visto alguna vez fotos de colegiales japoneses y te ha llamado la atención ese mar de sombreros amarillos que inunda las calles? Pues no, no es una moda pasajera ni una tendencia TikTok. Estamos ante una de esas tradiciones niponas tan curiosas como prácticas, que mezcla seguridad vial con un toque adorable.

Cuando un niño o niña en Japón empieza el primer curso de primaria, se le conoce como ‘ichi-nensei’. Y para celebrar este gran paso y, sobre todo, para mantenerles a salvo, se les equipa con un gorro amarillo brillante. ¡Imagínate la estampa! Una riada de pequeños exploradores, todos con su casco de seguridad solar incorporado, paseando por la ciudad.

Pero, ¿por qué el amarillo? Sencillo: ¡es el color de la máxima visibilidad! Desde los chalecos reflectantes hasta las señales de advertencia, el amarillo chillón es un superhéroe de la prevención. Estos gorros no solo son un faro andante, sino que muchos incorporan franjas reflectantes para brillar aún más al atardecer o en días nublados. Así, los conductores no tienen excusa para no ver a estos pequeños tesoros humanos.

La tradición no es de ayer, viene de largo. Se popularizó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el número de coches en las carreteras japonesas empezó a subir como la espuma y, con él, la preocupación por la seguridad infantil. Pero ya en los años 30, ciudades como Kioto ya ponían en marcha iniciativas similares. Es el reflejo de una sociedad que se toma muy en serio el bienestar de sus peques.

Y lo mejor es que no es una carga para las familias. Estos gorros son proporcionados gratuitamente por una amalgama de entes: desde las juntas escolares locales, asociaciones de padres y maestros, hasta la policía, grupos de seguridad vial e, incluso, compañías de seguros que ven en esto una excelente acción de responsabilidad social (¡y alguna que otra vez, con su logo discretamente estampado!).

Así que, la próxima vez que veas una foto de los ‘ichi-nensei’, sabrás que esos sombreros amarillos no son solo un accesorio de moda, sino un símbolo de cuidado, comunidad y, por supuesto, una forma genial de que nadie les pase por alto en el frenético día a día japonés. ¡Es como si dijeran al mundo: ‘¡Aquí estamos, brillando con luz propia y a salvo!’ ¡Una maravilla!