
¿Unas risas por WhatsApp te pueden salir muy caras? Parece que sí, ¡pero más caras aún a quien te detiene por ellas! En 2012, mientras el Reino Unido celebraba el Jubileo de Diamante de la Reina Isabel II, tres jóvenes estudiantes de Brighton —Jeroen van der Star, Kai Guedj y Keiran O’Brien— se metieron en un lío monumental por lo que ellos consideraban unas inocentes (y un poco tontas) bromas en su grupo de WhatsApp.
Imagina la escena: estás con tus colegas, echando unas risas, y a uno se le ocurre la brillante idea de preguntar: «¿Y si me disfrazo de ninja y voy al Jubileo, solo por ver qué pasa?». Otro responde con un «Te pegan un tiro» y el primero replica: «Merece la pena». En fin, lo típico. La cosa escaló cuando Kai Guedj compartió una foto de nada menos que el Príncipe Harry con una máscara de gas. Y por si fuera poco, Keiran O’Brien reenvió un mensaje que decía: «Estoy haciendo una bomba de gas». Sí, lo sabemos, suena… fuerte. Pero, según ellos y la posterior resolución judicial, era pura «charla juvenil» y «bromas bobas».
El problema llegó cuando un «amigo» o compañero de estudios decidió que esto no era tan gracioso y lo reportó a la policía. ¡Y la cosa se puso seria de verdad! La unidad antiterrorista de la Policía de Sussex se lo tomó MUY en serio. Tanto, que los tres estudiantes fueron arrestados, detenidos durante unas escalofriantes 12 horas, interrogados hasta la saciedad, y para colmo, sus casas fueron registradas y sus móviles y ordenadores personales, confiscados. ¡Por unas risas de WhatsApp! Fueron puestos en libertad bajo fianza, pero sin cargos, y la pesadilla se prolongó durante meses hasta que las acusaciones fueron retiradas.
Años después, en 2014, llegó el momento de la verdad. Sussex Police admitió que la detención había sido totalmente ilegal. Sí, han leído bien. ¡I-LE-GAL! Reconocieron un «claro error de juicio». Como resultado, la broma de los estudiantes les costó a los contribuyentes 20.000 libras esterlinas en indemnizaciones y costas legales. ¡Menuda factura para una broma de mal gusto que se salió de madre!
Un portavoz de la policía, con cara de circunstancias, declaró que el caso había sido revisado y que se habían «realizado cambios en la política y los procedimientos del personal involucrado». Nos imaginamos a la policía de Sussex dando charlas intensivas sobre cómo distinguir una amenaza terrorista real de un chiste malo en un grupo de WhatsApp. Moraleja: piénsate dos veces lo que mandas por WhatsApp, pero también, ¡policías del mundo, no os paséis de frenada con el humor británico!
