La alfombra roja de Cannes se planta: adiós tacones, hola comodidad

La alfombra roja de Cannes se planta: adiós tacones, hola comodidad
Un colectivo de mujeres francesas, "Les Impactrices", alza la voz contra la dictadura de los tacones en Cannes. Exigen libertad para elegir calzado, recordando polémicas pasadas y desafiando el "glamour" que ignora la comodidad. Su campaña visualiza tacones "rotos" en señal de protesta para la 77ª edición del festival.
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¡Ay, Cannes! La pura mención ya evoca imágenes de glamour, estrellas desfilando con sus mejores galas y un derroche de elegancia. Pero, ¿y si te dijera que detrás de tanto brillo hay un debate que pica más que los cristales del suelo? Pues sí, amigas y amigos del cotilleo bien documentado, estamos hablando de los tacones. Esos pequeños artefactos de tortura que elevan la figura y, a menudo, nos elevan al reino del dolor en los pies.

Resulta que un colectivo de mujeres francesas, con el sugerente nombre de «Les Impactrices», ha dicho «¡Basta ya!» a la dictadura silenciosa de los tacones en la mítica alfombra roja del Festival de Cannes. Y es que, aunque el festival jure y perjure que no hay una norma oficial que obligue a las damas a calzarse unos stiletto de vértigo, la tradición y la presión social son como esa cuñada pesada: siempre están ahí, aunque nadie las haya invitado formalmente.

La cosa viene de lejos. ¿Recordáis el drama de 2015? Varias mujeres fueron rechazadas en la alfombra roja por atreverse a llevar… ¡zapatos planos! Sí, lo has oído bien. Un escándalo que en su momento hizo chirriar más de un zapato de charol. Ahora, «Les Impactrices» han sacado la artillería pesada (o, mejor dicho, la artillería cómoda) para recordar que la elección del calzado debería ser eso: una elección personal, no una imposición para cumplir con un ideal de «glamour» que, a todas luces, ignora la anatomía humana.

La campaña del colectivo es ingeniosa y visualmente potente. Han lanzado imágenes de tacones «rotos» o «partidos», como un símbolo de rebeldía y de la incomodidad que muchas mujeres sufren por culpa de esta convención. La idea es animar a las asistentes a la 77ª edición de Cannes a optar por zapatos planos, o incluso, para las más valientes y con pedicura impecable, a ir descalzas. ¡Imagínate a una estrella desfilando sin más! Un golpe de efecto, sin duda.

Adèle Haenel, actriz y activista que ya ha sido voz de la rebelión en Cannes contra el sistema, se ha unido a la causa, reforzando el mensaje. Porque al final, no es solo una cuestión de moda o de comodidad, sino de libertad y de desmantelar expectativas de género que son tan anticuadas como el VHS.

Mientras tanto, desde la dirección del Festival de Cannes, se defienden diciendo que no hay «ninguna regla» explícita sobre el calzado, pero admiten que se espera «una cierta formalidad». ¡Ah, la formalidad! Esa palabra tan etérea que puede significar un mundo de cosas, incluida la obligación tácita de calzarse unos tacones de quince centímetros. Ellos insisten en que lo de los tacones es un «rumor» o una «leyenda urbana». Pero claro, las leyendas urbanas tienen la curiosa manía de volverse muy reales cuando te impiden entrar a un evento de postín.

Así que, mientras las celebrities se preparan para brillar en la Croisette, un pequeño ejército de pies liberados (o al menos, con el potencial de serlo) está mandando un mensaje alto y claro: la elegancia no debería estar reñida con la capacidad de caminar sin parecer un flamenco cojo. ¡Ojalá este Cannes sea el de la comodidad triunfante!