Ir a recoger un paquete y que el paquete salga corriendo no entra en los planes de nadie. Pero eso es justo lo que vivió una tienda de mensajería de Memphis cuando un cliente abrió su caja y de dentro salió disparada una iguana con muchas ganas de estirar las patas.
Una iguana llamada Titan escapó de la caja en la que la habían enviado por mensajería y salió corriendo por una tienda de FedEx en Memphis (Tennessee), en un vídeo grabado en julio de 2026 que se hizo viral en cuestión de horas. Su dueño, Roderick Duncan, lo grabó todo y lo subió a Instagram, donde el reptil se convirtió en estrella instantánea.
¿Qué pasó exactamente en la tienda de Memphis?
Duncan había pedido a Titan por envío urgente, de un día para otro, en una caja etiquetada como «live animal» (animal vivo). Al llegar a recogerlo, una empleada le pidió que abriera el paquete allí mismo para comprobar el contenido. Mala idea.
En cuanto la caja se abrió, la iguana saltó por encima del mostrador como quien lleva días esperando ese momento. Una de las trabajadoras se llevó tal susto que salió corriendo y acabó en el suelo, mientras el animal se escabullía hacia el interior de la tienda. Según cuenta Duncan, nadie resultó herido y la escena terminó con toda la tienda partiéndose de risa.
Esperaba que saliera medio tieso, como la mayoría de reptiles tras el viaje. En vez de eso, Titan salió listo para la guerra, contó su dueño sobre el momentazo.
¿Es legal enviar una iguana viva por mensajería?
Aquí es donde el vídeo dejó de ser solo gracioso. Muchos usuarios se preguntaron cómo es posible meter a un animal vivo en una caja y mandarlo por correo urgente. El envío de reptiles vivos existe y está regulado —las empresas de paquetería exigen embalajes ventilados, control de temperatura y entrega en un solo día—, pero las imágenes reabrieron el debate sobre hasta qué punto es seguro para el animal viajar así.
Titan, por lo visto, lo llevó con energía de sobra. No es el primer reptil que la lía en el sitio menos pensado: por aquí ya vimos a una iguana okupando un váter en Florida, a otro ejemplar tamaño Godzilla tomando el sol en un tejado e incluso a estos animales cayendo de los árboles cuando aprieta el frío.
La moraleja para los empleados de paquetería del mundo: si la caja pone «animal vivo», quizá lo mejor sea que la abra su dueño… y a poder ser, con la puerta cerrada.
Vía @chefp_ en Instagram; cobertura de WBTV.

