
¡Atención, amantes del fútbol americano universitario! Preparaos para una historia que podría perfectamente ser el guion de una comedia de enredos, pero que, creedme, es pura realidad. Imagina el bombazo: tu equipo favorito, el Georgia Southern, anuncia a bombo y platillo su participación en una de las grandes citas, la mismísima Birmingham Bowl… y cuando miras el cartel, el rival es, atención, ‘TBD’. Sí, habéis leído bien. ‘TBD’. O, para los que no dominen el inglés como un lord británico, ‘To Be Determined’, es decir, ‘Por Determinar’. ¡Un auténtico Equipo Fantasma!
Corría el año 2013, y el Georgia Southern, un equipo con ganas de comerse el mundo, estaba en pleno proceso de transición. Querían dar el salto de la Football Championship Subdivision (FCS) a la Football Bowl Subdivision (FBS), la liga de los mayores, y unirse a la Sun Belt Conference. Para ello, estaban cerrando partidos de primer nivel, y entre ellos, ¡voilà!, el acuerdo para la Birmingham Bowl de 2015. El problema es que, en el momento del anuncio, el otro asiento estaba libre, vacío, esperando a ser ocupado por algún equipo de la Big East o de la Conference USA. Pero claro, en los papeles oficiales, eso se traduce en un escueto ‘TBD’. Y ahí es donde la broma se cuenta sola.
El bueno de Tom Kleinlein, el director atlético, no pudo ocultar su entusiasmo. ‘Estamos encantados con esta oportunidad’, dijo. ‘Ayuda a cimentar nuestro movimiento a la FBS mientras trabajamos para finalizar nuestro calendario’. Y uno no puede evitar imaginárselo brindando con el ‘Equipo Por Determinar’ mientras planean estrategias secretas en alguna trastienda. Porque, seamos sinceros, no todos los días tienes la oportunidad de enfrentarte a la mismísima incógnita.
Georgia Southern venía de una temporada donde casi lo logran todo en la FCS, llegando a semifinales. Para 2014 ya serían FBS, pero las estrictas normas de la NCAA les impedirían jugar en una bowl. Así que 2015 era su año, su gran momento para brillar y, por lo visto, para enfrentarse a la incógnita personificada. ¿Será un equipo especializado en desaparecer en el último minuto? ¿Su estrategia de juego será el absoluto misterio? ¿Quizás su mascota sea un signo de interrogación gigante? Las apuestas estaban abiertas, pero las probabilidades de adivinar al rival eran, digamos, ‘por determinar’.
Bromas aparte, esta anécdota nos recuerda la belleza y la, a veces, hilarante burocracia del deporte universitario. Un anuncio que, en vez de aclarar, dejó a todos con la ceja levantada y una sonrisa en la cara. Veremos finalmente quién fue ese ‘TBD’ que puso en jaque las portadas de los periódicos y la imaginación de los aficionados. ¡Esperemos que el misterioso oponente estuviera a la altura del nombre!
