Foca lista escapa de orcas usando un barco como taxi salvavidas

Foca lista escapa de orcas usando un barco como taxi salvavidas
Un grupo de amigos fue testigo de algo insólito cerca de la isla de Camano: una foca desesperada saltó a su barco para huir de una manada de orcas cazadoras. El pinnípedo se quedó a bordo durante 45 minutos mientras los depredadores rodeaban la embarcación, en una escena digna de película antes de que el astuto animal lograra escapar nadando.
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¿Alguna vez te has encontrado en una situación tan peliaguda que has pensado en un plan de escape completamente descabellado? Pues prepárense para conocer a una foca con más ingenio que Houdini y un instinto de supervivencia que ya quisieran muchos. La escena tuvo lugar no en una película de Hollywood, sino en las tranquilas aguas de la isla de Camano, en Washington, donde el destino tenía preparada una buena dosis de drama y comedia marina para la familia Gesick y sus amigos.

Sam, Rachael y su hijo Zach, junto a sus colegas, estaban disfrutando de una jornada de pesca de cangrejos, lo típico, cuando de repente, la calma se fue al traste. A lo lejos, divisaron una agitación inusual: ¡una manada de entre 10 y 12 orcas, ni más ni menos! No eran unas orcas cualquiera, sino las famosas ‘Bigg’s killer whales’ o transeúntes, conocidas por su dieta carnívora y sus espectaculares cacerías. Y sí, estaban en plena faena, persiguiendo a una pobre foca de puerto con intenciones poco amistosas.

La foca, viendo que su hora estaba cerca y que los planes tradicionales de ‘nadar más rápido’ no iban a funcionar contra una docena de estos ‘depredadores top’, decidió improvisar. En un movimiento digno de un maestro del escapismo o, al menos, de alguien que ha visto demasiadas películas de acción, el pinnípedo saltó del agua y, ¡zas!, aterrizó de pleno en la cubierta del barco de los Gesick. Sí, amigos, una foca abordando un barco humano para usarlo como santuario. La cara de la familia debía ser un poema.

Durante los siguientes 30 a 45 minutos, la foca se acurrucó en la seguridad de la embarcación, probablemente tomándose un respiro y preguntándose si había patatas fritas a bordo. Mientras tanto, las orcas, con una frustración palpable (o al menos así lo imaginamos), rodearon el barco, dando vueltas como si estuvieran esperando su turno para entrar o simplemente intentando intimidar al ‘polizón’ acuático. ‘Fue una experiencia salvaje’, comentó Sam Gesick, y no es para menos. Rachael añadió que habían visto cacerías de orcas antes, pero nunca con un invitado tan inesperado a bordo de su propio barco.

Finalmente, y para alivio de la foca (y probablemente también de los Gesick, que no sabían muy bien si iban a tener que empezar a pagarle el alquiler al nuevo inquilino), las orcas decidieron que la espera no valía la pena y se marcharon a buscar un aperitivo más cooperativo. Fue entonces cuando la foca, con la calma de quien ha evitado por los pelos un mal trago, se deslizó de nuevo al agua y se fue nadando, probablemente en busca de un spa o, al menos, de un lugar tranquilo para procesar su aventura.

Zach Gesick, con el instinto de un buen creador de contenido, grabó todo el épico escape y lo subió a YouTube, convirtiendo a esta foca en una estrella viral. Un recordatorio más de que la vida salvaje siempre tiene un as en la manga, y a veces, ese as es un barco lleno de humanos sorprendidos.