El agente de inmigración que ‘ayudaba’ a inmigrantes… a cambio de sexo

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Aquí, en la redacción, nos hemos quedado con la boca abierta y las cejas por las nubes al enterarnos de la última historia que nos llega desde el otro lado del charco. Y es que la realidad, a veces, supera con creces cualquier guion de película de humor negro. Imagina la escena: tienes un problema gordo con los papeles en un país que no es el tuyo, y de repente, aparece tu salvador. Pero ojo, que este salvador no es el clásico héroe, sino Javier Rocha, un agente de deportación nada menos que del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en Carolina del Sur.

Rocha, cuyo trabajo principal es, paradójicamente, tramitar deportaciones, fue pillado con las manos en la masa en una operación encubierta contra el tráfico sexual. La historia es de traca: nuestro protagonista se acercó a una supuesta inmigrante indocumentada (que en realidad era una informante de las autoridades, ¡zas en toda la boca!) y le ofreció el oro y el moro… bueno, más bien el oro y los papeles, prometiéndole ayuda con su proceso migratorio para quedarse en Estados Unidos. ¿A cambio de qué? Pues, ni más ni menos, que de favores sexuales. Un trato que, se mire por donde se mire, hace saltar todas las alarmas.

El cuento se desarrolló como un thriller de segunda. Rocha, con toda la cara del mundo, se reunió con la informante en dos ocasiones. La primera, una cena de esas de ‘aquí estoy yo para ayudarte’, donde se sentaron las bases del perverso ‘acuerdo’. La segunda, el clímax de la operación: nuestro agente, con su uniforme invisible de ‘príncipe azul’, recogió a la mujer y se la llevó a un hotel. Ahí, justo en ese momento, cuando pensaba que iba a coronar su estrategia de ‘ayuda humanitaria’ a su manera, la fiesta se le aguó. Las autoridades irrumpieron en la habitación y le pillaron con las manos en la masa. ¡Detenido al instante!

Y por si fuera poco el percal, la investigación reveló que Rocha no solo le había tirado los trastos a la informante, sino que también le había ofrecido la misma ‘ayuda migratoria’ a su supuesta ‘prima’, que era otra menor, también a cambio de sexo. Lo que se dice un ‘altruista’ en toda regla. Los cargos no son de broma: tráfico de personas, promoción de la prostitución y solicitar criminalmente a un menor.

Desde ICE, donde llevaba trabajando desde 2005, se han apresurado a decir que están colaborando con la investigación y que Rocha está de baja administrativa. Claro, por supuesto, ¿quién no querría tener a un ‘profesional’ así en sus filas? La Oficina del Fiscal General de Carolina del Sur, junto con Investigaciones de Seguridad Nacional y el Departamento del Sheriff del Condado de Richland, fueron los artífices de esta brillante operación que nos deja una lección: ni el más alto cargo está libre de caer en las trampas más absurdas y vergonzosas. Un auténtico disparate que bien podría acabar en una comedia de enredos, si no fuera porque el tema es más serio que un discurso político. ¡Y eso es decir mucho!