El Zoo de San Diego, patas arriba con el nacimiento de trillizos muy especiales

El Zoo de San Diego, patas arriba con el nacimiento de trillizos muy especiales
El Zoo de San Diego está de enhorabuena: ha dado la bienvenida a tres adorables cachorros de fossa, llamados Razana, Fanihy y Madi. Es un evento histórico, pues es la primera vez en 30 años que esta especie, pariente de las mangostas y parecida a un gato, se reproduce en sus instalaciones. ¡Preparaos para la invasión de la monería malgache!
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Agárrense, amantes de lo insólito y lo adorable, porque el Zoo de San Diego ha tirado la casa por la ventana con una noticia que nos ha dejado con la boca abierta y el corazón blandito. Nada más y nada menos que tres cachorros de fossa han decidido venir al mundo y revolucionar el panorama animal de la costa californiana. Sí, sí, habéis leído bien: ¡FOSSAS! Y no una, ni dos, sino tres criaturas que, para el que no las conozca, son una especie de mix entre gato de monte y mangosta con el que fliparías en colores.

Los pequeños protagonistas de esta historia, nacidos el pasado 10 de noviembre, responden a los nombres de Razana, Fanihy y Madi. Y ojo al dato, que esto no es moco de pavo: su llegada marca la primera vez en ¡TREINTA AÑOS! que el Zoo de San Diego consigue criar a estos bichos tan peculiares. Imaginaos la fiesta que se han montado en el zoo, que esto es como ganar la lotería biológica. La mamá, una hembra llamada Malagasy, está portándose como una auténtica supermamá, cuidando de sus retoños con una dedicación que ya quisiéramos algunos para ciertas tareas del hogar.

Pero, ¿qué narices es una fossa? Buena pregunta, alma de cántaro. Pues mirad, estas criaturas son unos carnívoros originarios de Madagascar que, aunque emparentadas con las mangostas, tienen un aspecto que nos recuerda peligrosamente a pequeños pumas o grandes gatos. Son unos acróbatas natos, capaces de moverse por los árboles con una agilidad que ya querría yo para subirme al autobús cuando llego tarde. ¡Vamos, que no les tiene que dar envidia ningún mono!

La cosa se pone seria cuando hablamos de su estado de conservación. Lamentablemente, las fossas están clasificadas como en peligro de extinción, así que cada nacimiento es una pequeña victoria para la biodiversidad y una señal de esperanza para que no se nos vayan al garete estas joyas de la naturaleza. Estos tres bebés son más importantes de lo que parece, no solo por su cara bonita.

De momento, si tenéis pensado plantaros en San Diego con los prismáticos para ver a Razana, Fanihy y Madi, os tocará esperar un poquito. Los pequeños aún están en su madriguera, bien pegaditos a mamá Malagasy, descubriendo el mundo a su ritmo y, probablemente, planeando ya alguna trastada típica de cachorros. Pero no os preocupéis, que en cuanto decidan salir a la luz y ser las estrellas que están destinadas a ser, el Zoo de San Diego seguro que lo anunciará a bombo y platillo. ¡Mientras tanto, podemos fantasear con sus futuras andanzas y alegrarnos por esta grandiosa noticia!